• Se revisarán y reformularán las directrices del Plan de Energía Limpia de Obama, lanzado en 2015 con la meta de que EE UU reduzca para 2030 en un 32% las emisiones de carbono de las centrales eléctricas con respecto a los niveles de 2005.
• Con el fin de impulsar el autoabastecimiento energético y la creación de empleo, se anulará la prohibición de arrendar terreno público para la extracción de carbón y se cambiarán los límites a las emisiones de metano en la industria petrolera y de gas. Aunque perdió peso, el carbón aún es un componente central de la matriz energética de EE UU. Las centenares de centrales a carbón repartidas por el territorio nacional brindan casi un tercio de la electricidad del país, a igual nivel que el gas natural y por encima de la energía nuclear o la hidroeléctrica.
• El decreto no menciona el Acuerdo de París sobre el cambio climático que establece en el marco de la ONU medidas para mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero y que entró en vigor a fines de 2016.
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