Clara Ferrer, la joven de 18 años que estuvo 17 días retenida en una casa de Berisso, reconoció ayer en rueda de testigos a dos hombres sospechados de haber colaborado con el sujeto acusado de capturarla, drogarla y, según su denuncia, someterla a abusos con varias personas más. Este imputado, Pablo Reynoso, sigue prófugo.
El único detenido en la causa es José Luis Radawich, un mecánico de 49 años que fue arrestado hace una semana en 18 entre 162 Norte y 163 de Berisso, con la presunción de que sería “uno de los que habrían abusado de la víctima”, dijo un jefe policial.
En el expediente que instruye el fiscal Alvaro Garganta hay un tercer mencionado con orden de detención, que no llegó a concretarse porque su defensa interpuso una eximición de prisión que lo mantendrá libre hasta que la denegatoria quede firme.
La rueda de testigos se hizo ayer en la sede de la DDI, a donde se presentaron Clara; la amiga con la que estaba el 5 de febrero cuando conocieron a Reynoso y a otro amigo; el fiscal Alvaro Garganta y los defensores de ambos imputados.
Fuentes oficiales confirmaron que la víctima “reconoció a los dos acusados”, mientras que su amiga “identificó al que vio en Plaza Moreno”.
De uno de ellos era la computadora que Clara encontró encendida y, desde una página de Facebook, le envió un mensaje a su madre, que logró rescatarla junto a la Policía.
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