Terminaba el festejo de 15 años de una chica para una familia que se reunió en una casa de Tolosa. Todo lo lindo del encuentro se diluyó en un minuto, cuando en la calle un grupo de ladrones arruinó la alegría a punta de pistola.
En 524 entre 8 y 9, un hombre junto a su esposa, sus dos hijos (la cumpleañera y un nene de 8 años) estaban subiendo a una camioneta Hyundai Tucson. También se encontraba junto con ellos el cuñado del hombre, dueño de la casa donde se habían encontrado.
Era la 1 de la madrugada de ayer cuando varios ladrones -por lo menos tres- pasaron por la cuadra en un Ford Focus negro. Al ver a la familia, no dudaron en frenar en seco: dos se bajaron encapuchados y cada uno mostró un arma.
Las cinco víctimas se quedaron estáticas del miedo, a la expectativa de lo que podría pasar. “Llevate todo”, accedió Pablo, al ver que le apuntaban con una pistola.
Mientras, a la adolescente la zamarrearon en el asiento trasero de la camioneta. Sin embargo, ella se pudo liberar para salir rápido del vehículo.
Al nene lo sacó su padre del habitáculo. Su mujer también zafó de un ataque. Pero el hombre no se salvó de que le pegaran dos culatazos en la cabeza.
Todos, incluidos los hijos, quedaron tirados en la calle tapándose las caras con las manos ante el peligro inminente de que alguno de los ladrones pudiera disparar.
La secuencia duró un minuto. Al parecer, lo que les interesaba a los delincuentes era irse de ahí con la camioneta, y eso hicieron. Manejaron por calle 9 en contramano y luego se incorporaron a la avenida Antártida.
Sin embargo, los trastornos recién empezaban para las víctimas. Dentro de la Hyundai había un bolso con documentos, los regalos de la chica, elementos de valor y las llaves de la casa.
Pablo sospechó de inmediato que los delincuentes podrían seguir robando en su casa. Su intuición fue acertada, porque en un momento dado pasaron a pocas cuadras de su casa, en Gonnet.
Eso se supo mediante el sistema de rastreo de uno de los celulares que robaron. Las víctimas tuvieron que pedir auxilio de inmediato para prevenir nuevos inconvenientes.
Por algún motivo que nadie sabe, la banda desistió de ingresar al domicilio. “Es probable que hayan pensado que la policía estaba en camino”, especuló el damnificado, en diálogo con este medio.
Toda la madrugada y la mañana las dedicaron en tratar de ubicar el teléfono. Estaba fijo en una zona comercial sobre el camino Belgrano: el dueño estaba en duda entre ir a encarar a la gente o esperar a que lo hiciera la policía. Para eso, tuvieron que hacer un descargo en la fiscalía.
Al final, lo tenía una persona que lo encontró tirado. Los delincuentes también se dieron cuenta de que así los podrían ubicar y lo descartaron. La camioneta por ahora no aparece.
SUSCRIBITE a esta promo especial