Naciones lideradas por China y la Unión Europea (UE) respaldaron ayer un plan global para frenar el cambio climático, luego de que el presidente Donald Trump empezara a desmantelar medidas de su antecesor en la Casa Blanca, Barack Obama, que apuntaban a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de EE UU.
Trump tomó medidas el martes, siguiendo su promesa de campaña de impulsar la industria del carbón, que afectan el núcleo del Acuerdo de París, firmado por varios países en 2015 para limitar el alza de las temperaturas en el mundo, que en 2016 alcanzaron máximos récord por tercer año consecutivo.
Muchas naciones reaccionaron al plan de Trump con consternación y resistencia, argumentando que está en marcha un gran cambio en la inversión desde combustibles fósiles hacia energías limpias -como la solar y la eólica-, con beneficios que implican menos contaminación y más empleos.
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Lu Kang, cuyo gobierno cooperó con el ex presidente Obama en la agenda referente al cambio climático, dijo que todos los países deberían “avanzar a la par de los tiempos”. “Sin importar cuáles sean las políticas de otros países sobre el cambio climático, como gran país en desarrollo responsable, China resuelve que los propósitos y medidas para lidiar con el cambio climático (pautados en el Acuerdo de París) no cambiarán”, dijo Lu.
El comisario climático europeo, Miguel Arias Cañete, expresó por su parte que la UE veía al Acuerdo de París como un “motor de crecimiento” para crear empleos y nuevas oportunidades de inversión. “El intento de Donald Trump de convertir a EE UU en un Parque Jurásico motorizado por energías que son obsoletas como los dinosaurios finalmente fracasará”, señaló Hans Joachim Schellnhuber, director del alemán Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático (IPK).
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