Territorio y estado de ánimo que comprende instancias de agitación, electricidad, baile, crudeza y sonoridad contemporánea, “Richteria!” le da nombre al flamante sexto eslabón en la discografia de los porteños Richter.
Descripto como sus autores como “el álbum más histérico de la escena electro-rocker”, reúne trece canciones que tienen el ambicioso propósito de “desafiar la superstición, evocar seres del más allá -y del más acá-, y revelar otros mundos para que el espectador tenga consigo la llave para llegar a nuevas realidades”.
“Probablemente sea nuestro disco más electro-punk” admite John-John, guitarrista de la banda que también integran Zenitram -voz, programaciones y sintetizadores-; Nan -sintetizadores, madbox y nanopad-, Scheller -bajo, voz, programaciones y sintetizadores- y Paula Perrella -batería y percusión-: “emprendimos el desafío de aproximarnos en estudio a nuestro sonido en vivo, que tiene una carga de energía que tal vez nunca estuvo del todo representada en los álbumes anteriores”.
El violero explica que “hay una búsqueda del sonido crudo; hasta las secuencias electrónicas tienen un concepto más agresivo. Hay menos delicadeza en los efectos, las atmósferas son más opresivas desde el grito y el ruido, los planos de las mezclas son más espontáneos... y las canciones más explícitas”.
En la banda que se presentará mañana en el barrio platense de Meridiano V, acompañada por los locales de La Secta -también con disco nuevo bajo el brazo-, precisan que “perseguimos un concepto de sonido que potenciara la idea de cada tema por sobre los instrumentos que cada uno de los músicos ejecutamos; no siempre las guitarras suenan a guitarras, ni los sintes suenan a sintes, ni todos tocamos los mismos instrumentos de siempre, hay una ‘artificialidad’ a la que nunca nos habíamos animado anteriormente, que cada tema suene como nos gusta más allá de la sonoridad típica de un uinteto”.
Siempre mordaces, las letras de Richter toman en el nuevo repertorio un atajo hacia la comprensión inmediata. “Si bien siguen la línea de la ironía ácida que tanto nos gusta, son más directas” reconoce John-John: “hay menos eufemismos y metáforas que en los discos anteriores. Las imágenes son bien definidas, pero con cierta carga surrealista, con elementos a priori fuera de contexto, como si uno pudiera ver perfectamente en alta definición cosas que no deberían estar ahí, pero están, y conforman un universo paralelo que muestra las paradojas de nuestro propio universo”.
Entre singles, remezclas y compilaciones, Richter editó seis discos en formato largo: “Epicentro” (2001); “Planetas planos” (2004); “Danzallamas” (2005); “Fin del mundo” (2008); “Transformador” (2012) y “Richteria!”.
“Es la culminación de un proceso de cambios importantes en la banda, y fue un desafío de producción que nunca antes habíamos emprendido” concluyen los músicos: “un camino de despojarnos de preconceptos y barroquismos, buscando que lo esencial suene filoso y concreto”.
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