Dos delincuentes estacionaron una moto en la esquina de 9 y 70, se bajaron y se metieron en una agencia de loterías, pasado el mediodía de ayer.
En ese momento sólo estaban en el local el propietario y su hija, quienes se dispusieron a atender a los recién llegados, cuando cayeron en la cuenta de que no eran precisamente clientes. Uno de los sujetos sacó a relucir un arma de fuego, mientras su cómplice mostraba una maza.
Al ver que el dueño del negocio demoraba la entrega del dinero de la recaudación, el asaltante que tenía la maza intentó llegar hasta el otro lado del mostrador golpeando el blíndex que cubre todo ese sector.
ASTILLO DOS VIDRIOS
La esposa del dueño de la agencia, Alicia Santana (48), contó a este diario que “el delincuente que tenía la maza quiso usarla para romper el blíndex de una puerta, pero no consiguió más que astillarlo”.
Al no poder concretar su objetivo, intentó hacer lo propio con otro tramo del mismo blíndex que tiene el frente del mostrador. Pero con esa maniobra tampoco pudo llegar hasta donde estaban el comerciante y su hija, aterrados por la violenta situación.
“Los dos cubrían sus cabezas con el casco protector de las motos, por lo que no se les pudo ver bien los rostros ni tampoco calcular sus edades. Pero parecían jóvenes”, comentó la mujer.
Aunque se mostraban dispuestos a todo, los asaltantes tuvieron que irse con las manos vacías.
“Por suerte hubo personas que desde la calle se dieron cuenta de que se trataba de un intento de asalto, por lo que gritaron fuerte para llamar la atención”, agregó Santana.
Esa circunstancia puso nerviosos a los motochorros, quienes resolvieron alejarse inmediatamente de la zona resignando su propósito delictivo.
En tal sentido, Santana reflexionó que “evidentemente se asustaron por el alboroto que había en la calle y ante la posibilidad de que llegara personal policial que estuviera cerca y los detuviera”.
La comerciante además aseguró estar convencida de que los delincuentes “esperaron a que dentro de la agencia no hubiera ningún cliente y cuando comprobaron que era así, ingresaron a robar”.
Pero las cosas no les salieron como las habían planeado.
En otro pasaje de la charla con este diario, Santana hizo referencia a que “abrimos este local hace siete años y por suerte hasta el momento no habíamos vivido ningún caso de inseguridad”.
También comentó que “fueron dos minutos los que estos ladrones permanecieron acá. Y ni siquiera les importó que el local tuviera alarma”.
En un primer momento circuló la versión de que los motochorros habían efectuado algunas detonaciones dentro del local, lo que fue desmentido por distintas fuentes. Aunque no lograron llevarse dinero, ocasionaron daños que causaron pérdidas a los damnificados.
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