Atravesadas por enormes cráteres que les dan un aspecto de “paisaje lunar”, las calles de San Carlos son un ejemplo del descuido en que se encuentra el asfalto en amplias zonas de nuestra ciudad. Los automovilistas que a diario circulan por la calle 47 de 133 a 136 dicen que es “como correr en rally”: en algunos sectores el pavimento se ha hundido de tal manera que se forman lagunas con el agua de lluvia que permanecen varios días en ese estado. El asfalto, pulverizado, prácticamente ha desaparecido. Y los micros que transitan por la zona “se tambalean” al pasar por allí, poniendo en riesgo, además, a los pasajeros.
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