A cinco días del accidente que se cobró la vida de una joven de 20 años que viajaba como acompañante en una moto que chocó contra la Piedra Fundamental, la Municipalidad salió a reforzar los controles vehiculares en torno a la Plaza Moreno.
La tragedia, se sabe, generó fuertes cuestionamientos por el descontrol en el corazón geográfico de la Ciudad: trascendió la queja del arzobispo de La Plata Héctor Aguer por esa movida nocturna y hubo ruidos y un pedido de renuncia hacia el interior del PRO.
Con ese trasfondo, y un creciente malestar vecinal por el “vale todo” entre la Catedral y el Palacio Municipal, anteanoche la Secretaría de Convivencia y Control Ciudadano -junto a la Policía- desplegó un amplio operativo de control vehicular en Plaza Moreno, con las picadas y los motoqueros que se adueñan de esos espacios en la mira.
Los agentes controlaban la documentación de los vehículos y realizaban test de alcoholemia. El operativo, según se informó, arrojó como resultado el secuestro de 11 automóviles y 21 motocicletas por distintas irregularidades.
“Intensificamos estos controles para brindarle mayor seguridad a todos los vecinos. Verificamos la documentación de los vehículos y promovemos que los automovilistas y motociclistas que tomen conciencia sobre la importancia de utilizar el cinturón de seguridad y el casco”, subrayó el Secretario de Convivencia y Control Ciudadano, Roberto Di Grazia.
Según se detalló, además del secuestro de motos y autos realizados en los retenes de seguridad montados especialmente en Plaza Moreno y el Bosque, se retuvieron diez licencias de conducir, tres de ellas por dar positivo el test de alcoholemia.
En el operativo también se controló la zona del Bosque, “desactivando las picadas ilegales que solían desarrollarse los fines de semana en presencia de decenas de autos y motos provocando ruidos molestos”, se indicó.
“Tenemos un claro compromiso de seguir trabajando en esta dirección, en los primeros dos meses del año ya se sacaron de circulación más de 300 motos y 100 automóviles por infracciones a las leyes de tránsito y seguridad vial”, concluyó Di Grazia.
Como ha reflejado este medio, en las madrugadas, y no sólo de los fines de semana, la Plaza se convierte en una suerte de boliche a cielo abierto, con autos que se instalan con parlantes a todo volumen y alcohol que circula como “combustible” de esa movida. La Plaza, a su vez, se convierte en una improvisada pista de picadas de motos con escape libre que provocan estruendos ensordecedores.
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