Tiene 70 años pero continúa siendo una de las famosas más fogosas y deseadas de Hollywood: sin pelos en la lengua hace décadas, pero dueña de una candidez y un par de ojos que seducen aún con siete décadas en el lomo, Susan Sarandon reveló toda su apertura mental en una reciente entrevista, en el marco de la promoción de “Feud”, la serie donde interpretará a Bette Davis y que retratará el enfrentamiento de la diva con Joan Crawford, que interpretará Jessica Lange.
“Sí, soy abierta de mente. Mi orientación sexual está curiosa... Para quien quiera intentarlo, se podría decir”, disparó sorpresivamente Sarandon al portal PrideSource.com, dejando abierta la puerta de la exploración bisexual.
Y explicó por qué el género del otro es “un detalle”: “Lo que es difícil es tener intimidad con otro ser humano. Una vez que aprendes a hacer eso, el resto son sólo detalles. Hay muchas personas que se han encontrado en situaciones no previstas. Cuando amplias tus horizontes en el espectro sexual, todo se vuelve más flexible, pero requiere coraje el volverse vulnerable con otra persona, es un gran paso que hay que dar”.
Mas abiertos
En la entrevista con el medio LGTB, Sarandon siguió despertando los ratones de las plateas femenina y masculina con varios comentarios picantes, y recordó además que “en los años 60 todo era mucho más abierto”.
Dueña de una enorme carrera en cine, con varios papeles osados como “The Rocky Horror Picture Show”, “Thelma y Louise” y “El ansia”, ganó muchos premios -BAFTA, SAG awards, Oscar, y estuvo muchas veces nominadas en los Emmy y Globos de Oro- y protagonizó decenas de éxitos, tanto de culto como de taquilla. Pero, aunque muchos afirmarían que su carrera ya estaría en la curva descendente, ella dejó otra perlita al afirmar que, en diez años, emprenderá un nuevo desafío: “He estado evaluando que a los 80 años quiero dirigir películas porno”.
Sarandon es además de un ícono del cine que deslumbra hasta a las mujeres (Kate Winslet no dudó en tocarle un pecho en un evento de alfombra roja, azorada y nada dispuesta a dejar pasar la chance), un ícono de la izquierda de Hollywood y autodenominada socialista, mantuvo una posición disidente respecto de la polarización en las elecciones entre Hilary Clinton y Donald Trump. Mientras muchos de sus colegas aseguraban votar a la candidata demócrata, ella insistía en el precandidato Bernie Sanders. ¿El motivo? “No voto con mi vagina”.
“He estado evaluando que a los 80 años quiero dirigir películas porno”
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