El Banco Central dispuso durante la semana, tal como había adelantado el titular de la entidad, Federico Sturzenegger, promover el ahorro en pesos mediante una rebaja del 2 por ciento en los encajes bancarios.
De esta forma se revierte de manera parcial el aumento del 4% que había dispuesto el año pasado, en lo que se considera una medida destinada a mejorar el rendimiento de la tasa de interés que los bancos pagan por los depósitos a plazo fijo.
La iniciativa apunta a liberar más de $ 30.000 millones que hasta ahora debían mantener inmovilizados los bancos, para reducir sus costos de fondeo y -según precisó- mejorar el rendimiento de la tasa de interés que pagan a ahorristas por los depósitos a plazo fijo.
La autoridad monetaria redujo los encajes sobre depósitos a la vista al 20% desde el 22% previo, y a un 14% para los depósitos a plazo, desde el 16% anterior.
IMPUESTO A LOS DEPOSITOS
En un comunicado, el ente monetario dijo que “la reducción de encajes puede mejorar las tasas que las instituciones pagan por los depósitos a plazo” ya que el encaje actúa en la práctica como un impuesto a los depósitos bancarios.
Según explicaron fuentes del sector, al reducirse los encajes, se produce un estímulo para que los bancos tomen más depósitos, lo que va en línea con el “eje central de la actual gestión del Banco Central (que) es fomentar un sistema financiero más profundo, y la clave para conseguirlo es que el ahorro en los bancos se vuelva más atractivo”.
Desde luego, “aún luego de esta baja los encajes se mantienen en un nivel que garantiza la liquidez del sistema”, aclaró el ente monetario en su comunicado.
En cuanto a su efecto en los agregados monetarios, “a pesar de que la medida produzca una baja en la base monetaria, el Banco Central espera que no afecte la cantidad de dinero, que se determina a partir de los niveles de actividad y tasa de interés”.
A principios de este año, el Banco Central decidió dejar de tomar de los bancos billetes de buen uso y a fomentar el intercambio de efectivo entre los bancos, para minimizar costos operativos.
El objetivo de la autoridad monetaria es lograr que el manejo de numerario se produzca de manera bilateral entre los bancos, sin usar al Banco Central como intermediario, lo cual reduce prácticamente a la mitad los costos de traslado de efectivo.
Un efecto colateral de la medida es que, al no poder descargar automáticamente en el Banco Central sus tenencias excedentes de billetes, el sistema bancario debe mantener un mayor nivel de efectivo disponible.
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