Pese al incremento de la demanda de dinero que se observa en los últimos meses, para Economía & Regiones la tendencia perdería (algo de) dinamismo hacia fin de año.
En este sentido, hay que recordar que la consultora fundada por el actual ministro del Interior Rogelio Frigerio nieto estima un crecimiento de 1,8% para este año y tendría su mejor performance en el segundo y (parte) del tercer trimestre. Además, el mayor abaratamiento que se espera que tenga el dólar juega en el mismo sentido.
El comportamiento que la demanda de dinero tendría en 2017 no sería novedoso, porque se estaría recuperando de su caída de 2016, repitiendo el mismo comportamiento que tuvo en 2013 y 2015 cuando también había rebotado luego de sus derrapes de 2012 y 2014.
En otras palabras, la demanda de dinero, al igual que el PBI, también está atada al ciclo político con años impares (electorales) positivos y años pares (postelectorales) negativos.
Además, hay que considerar que el Banco Central conduce su política monetaria en base a metas de inflación. Bajo metas de inflación, la autoridad monetaria fija la tasa de interés de referencia (24,75% para el callejón de pases) y el dinero se determina endógenamente.
¿Qué quiere decir que se determina endógenamente? Que a una determinada tasa de interés, tiende a haber expansión monetaria sólo si la demanda de dinero crece.
En este marco, bajo el esquema de metas de inflación aplicado por el Banco Central y teniendo en cuenta que la tasa de referencia permanece inmóvil en 24,75% hace 11 semanas, la actual expansión de la base monetaria tendría como contrapartida una aumento de la demanda de dinero, por lo cual no debería esperarse que la inflación se disparara.
Más importante aún, la variación interanual de la base monetaria registrada en enero (35%) y febrero (48%) es mentirosa, ya que se encuentra “inflada” por aspectos técnicos y normativos: como los encajes bancarios l 4%, la integración de encajes del trimestre diciembre-febrero; y que los bancos tengan más dinero en efectivo. Descontando estos efectos técnicos, la base monetaria está creciendo en torno al 23% interanual. En este escenario Economía & Regiones concluye que es equivocado pensar que la política monetaria prudente ha sido dejada de lado.
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