Un pozo, en medio de la vereda de una zona muy transitada por los peatones como es la calle 61 entre 20 y 21, hizo caer a un nene de tres años, que terminó empapado hasta la cintura después de que su padre, tras llevarse un susto enorme, lo rescató de la excavación.
Aparentemente, se trató de trabajos realizados a raíz de una pérdida de agua. Lo que llama la atención y fue remarcado por el vecino cuyo hijo cayó al pozo, es que semejante trampa urbana no esté señalizada con la advertencia del peligro que implica.
Al momento del accidente, el rectángulo que había sido abierto en plena vía pública - de tres por dos baldosas - estaba lleno de agua mezclada con tierra y con hojas que cayeron de los árboles que rodean el pozo.
Luego de que pudo sacar al pequeño de la excavación, el padre de la criatura comprobó, arrojando piedras al pozo, que el chico había caído en una cavidad profunda y que el accidente puso haber tenido consecuencias más graves.
El pozo, según se observa en las imágenes del video que envió el padre del nene a este diario, está rodeado de un montículo que se formó con los escombros que quedaron de los trabajos de remoción de la vereda.
Ese rejunte de restos de baldosas y cemento también constituye un peligro para los peatones, porque la saliente en plena vereda puede ser otra causa de accidente.
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