El Banco Central de la República Argentina (BCRA) aumentó ayer 150 puntos básicos (1,5 punto porcentual) su tasa de Política Monetaria, que de esta forma quedó en un nivel del 26,25 por ciento, evidenciando su preocupación por los últimos índices inflacionarios, aunque ratificó su pauta inflacionaria para 2017 de no más del 17 por ciento.
Asimismo, advirtió que la inflación en abril, en el que se activará el ya anunciado aumento tarifario del gas, “podría continuar en un nivel más alto que el compatible” con la pauta del 17 por ciento para todo el año, teniendo en cuenta que en el primer trimestre ya se acumuló una suba del 6,3 por ciento.
“El BCRA considera apropiado endurecer las condiciones de liquidez a fin de asegurar que el proceso de desinflación en los meses próximos sea consistente con las metas planteadas para el año”, indicó el organismo presidido por Federico Sturzenegger, quien a fines de febrero había anticipado que se venían “tres meses complicado en materia de inflación”.
Desde mediados de noviembre, el BCRA había mantenido sin variantes una tasa de Política Monetaria del 24,75 por ciento.
En un comunicado, la autoridad monetaria repasó las últimas novedades en materia de inflación, comenzando con e l IPC del INDEC correspondiente a marzo, que “fue de 2,4 por ciento para el nivel general y 1,8 por ciento para el componente núcleo” (ver nota central).
“Al igual que en febrero, se observó una incidencia importante, aunque no exclusiva, de los precios regulados”, puntualizó, al tiempo que recordó que el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) previó una inflación para 2017 del 21,2 por ciento (4 décimas más que la medición anterior), en tanto que su componente núcleo subió del 18,5 al 18,7 por ciento.
Para 2018, los valores del REM se modificaron levemente, con un aumento para el nivel general y una reducción para el núcleo, precisó el BCRA, que admitió que esas expectativas “se mantienen por encima de las metas de inflación de la autoridad monetaria para 2017 (12-17%) y para 2018 (8- 12%).
El BCRA señaló que “preveía una cierta aceleración de la inflación tras el registro bajo del mes de enero, principalmente por los aumentos de precios regulados del período”, con subas en febrero en las tarifas de electricidad, aunque también “se sumaron a ese factor esperado una incidencia importante de rubros volátiles como alimentos frescos y educación”.
“En marzo, el BCRA observó y reportó señales mixtas que se aplicaban no sólo al nivel general sino también al componente núcleo de la inflación, por lo que comenzó a retirar liquidez del mercado”, detalló.
las proyecciones para abril
La entidad presidida por Sturzenegger sostuvo que “las estimaciones y los indicadores de alta frecuencia de fuentes estatales y privadas monitoreados por el BCRA sugieren que en abril la inflación podría continuar en un nivel más alto que el compatible con el sendero establecido por la autoridad monetaria”.
“A su vez, la inflación núcleo del IPC-GBA en los últimos 9 meses ha oscilado entre 1,3 y 1,9 por ciento mensual, valores que el BCRA considera necesario reducir”, remarcó.
En consecuencia, el BCRA consideró “apropiado endurecer las condiciones de liquidez a fin de asegurar que el proceso de desinflación en los meses próximos sea consistente con las metas planteadas para el año”.
“Por lo tanto, decidió aumentar su tasa de política monetaria, el centro del corredor de pases a 7 días, en 150 puntos básicos a 26,25 por ciento, manteniendo la amplitud del corredor sin cambios”, por entender que “este nivel de tasas es compatible con el retorno al sendero pautado”.
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