Cerca de 5.000 civiles y milicianos evacuados el viernes de los pueblos chiítas de Fua y Kefraya, en la provincia siria de Idleb, fueron blanco ayer de un ataque con coche bomba, que dejó al menos cien muertos y decenas de heridos.
El Observatorio Sirio de Derechos Humanos informó de que la explosión se produjo en la zona de Al Rashidín, a las afueras de la la ciudad de Alepo, donde las víctimas estaban esperando ser trasladadas a su destino final. La Defensa Civil Siria aseguró que ha recuperado más de 100 cadáveres del lugar donde se produjo la explosión.
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