El papa Francisco denunció ayer cómo los migrantes, los pobres y los marginados ven su “dignidad crucificada” cada día por medio de las injusticias y la corrupción. También criticó la “burocracia paralizante que no permite que las cosas cambien” y exhortó a los fieles en su homilía de la Vigilia Pascual a mantener la esperanza.
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