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Marcados por la tragedia

Gilda murió en un accidente en septiembre de 1996, en medio de una gira por el interior del país, y con su muerte nació su mito
Gilda murió en un accidente en septiembre de 1996, en medio de una gira por el interior del país, y con su muerte nació su mito
El “Potro” Rodrigo, en su momento de máximo esplendor, también se encontró con la muerte trágica: murió en un accidente en 2000
El “Potro” Rodrigo, en su momento de máximo esplendor, también se encontró con la muerte trágica: murió en un accidente en 2000
Walter Olmos, el catamarqueño al que muchos consideraban como el sucesor de Rodrigo, se pegó un tiro en 2002: jugaba a la ruleta rusa
Walter Olmos, el catamarqueño al que muchos consideraban como el sucesor de Rodrigo, se pegó un tiro en 2002: jugaba a la ruleta rusa
Walter Romero, ex líder de Banda XXI, se suicidó la semana pasada, en Córdoba, víctima de una profunda depresión. Tenía 34 años
Walter Romero, ex líder de Banda XXI, se suicidó la semana pasada, en Córdoba, víctima de una profunda depresión. Tenía 34 años
En febrero del 2006, Pablo Ravassollo, el líder de Trulalá, fallecía junto a otro compañero del grupo en un accidente en Córdoba
En febrero del 2006, Pablo Ravassollo, el líder de Trulalá, fallecía junto a otro compañero del grupo en un accidente en Córdoba

Por Redacción

De Gilda a Rodrigo, y de Walter Olmos al reciente Walter Romero, varios líderes de la movida tropical han tenido muertes violentas

Los cinco minutos de fama, se sabe, duran poco. Por eso, muchas figuras que los alcanzan, quieren maximizar su provecho. El problema es cuando el suceso llega acompañado de un trabajo nocturno, de giras por el país, de desgaste físico y mental antes, durante y después de cada show, como a los que se ven expuestos algunos artistas, sobre todo cantantes, quienes, en su momento de máximo esplendor llegan a dar hasta dos o tres espectáculos por jornada, cuando no son más.

Claro que esta situación no engloba a todos. Pero en la movida tropical, sobre todo las figuras ascendentes, es un patrón que se repite. La presión por mantener el éxito, sea como sea, ha llevado a que muchos líderes de la música popular hayan tenido muertes trágicas. Un tema que se reflota con la reciente muerte de Walter Romero, el ex cantante de la popular Banda XXI que decidió suicidarse la semana pasada, agobiado por una profunda depresión, en su casa de Río Cuarto, Córdoba. Tenía 34 años y su cuerpo fue hallado por un sobrino. Días antes, en las redes sociales, había dejado mensajes que evidenciaban lo que haría.

Claro que no fue el caso de Gilda, una de las figuras más emblemáticas de la movida tropical, cuyo suceso se hizo aún mayor después de su muerte, ocurrida hace ya más de veinte años: el 7 de septiembre de 1996 la cantante murió en un accidente automovilístico en el kilómetro 129 de la Ruta Nacional 12, mientras se dirigía a Entre Ríos a brindar un show. En el fatal choque, también fallecieron su hija, su mamá y tres de los músicos de su banda.

Otro accidente trágico se llevó también la vida del “Potro” cordobés Rodrigo. Cuando el cuartetero se encontraba en su mejor momento musical, habiendo roto la barrera cordobesa, ingresando con su música a los espacios porteños más vip y hasta antes impenetrables de la gran ciudad, el carismático cantante se encontró frente a frente con la muerte.

La noche del 24 de junio del 2000 la camioneta que manejaba chocó contra otra en la autopista Buenos Aires La Plata, costándole la vida. Junto con él, falleció Fernando Olmedo, hijo del “Negro”, que había conocido de casualidad horas antes al cantante. Los años pasaron, pero su música sigue sonando en fiestas y boliches como el primer día, alegrando al país. Ahora, de hecho, es su hermano, Ulises, el que está en su momento de máximo esplendor.

Otra muerte trágica llegó en el 2002 cuando, en un confuso episodio, el joven catamarqueño Walter Olmos se quitó la vida, tras pegarse un tiro en la cabeza, en una habitación de hotel. El cantante, que había aparecido en la escena gracias a Rodrigo, tenía un futuro prometedor, incluso, algunos lo veían como un sucesor natural del cordobés, con quien había interpretado, con gran éxito, el tema “Por lo que yo te quiero”. Su muerte nunca quedó del todo clara, aunque se cree que el vocalista estaba jugando a la ruleta rusa o algún “entretenimiento” parecido cuando el “diablo metió la cola”.

En febrero de 2006, en un accidente automovilístico en Córdoba, falleció Pablo Ravassollo, líder de la banda Trulalá. El cantante iba a Santa Rosa de Calamuchita a ofrecer un show. En el siniestro, también murió Néstor Heredia, ayudante de la banda.

No fueron violentas, aunque pegaron fuerte en la movida tropical, otras muertes como las de Sebastián, Pocho La Pantera y Leo Mattioli, quienes “partieron” producto de diferentes enfermedades.

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