En un pueblito del sur de Francia, a poco de cumplir 81 años, Louise Sorlin finalmente iba a conocer a su nieto. El encuentro, sin embargo, quedó trunco: la anciana murió casi sin darse cuenta tendida sobre la cama en el geriátrico en el que vivía. Así comienza La vida secreta de Louise, que tiene como protagonista a James Nicholson, un norteamericano que vivió dándole la espalda a sus raíces y que, cuando decide enfrentar su pasado, sólo encuentra el diario de la adolescente que fue su abuela.
La novela de la francesa Corinne Royer (Saint-Étienne, 1967) obtuvo el premio Terre de France/La Montagne 2012, un reconocimiento que, por lo general, se otorga a escritores que están dando sus primeros pasos en la literatura y que sitúan su relato en alguna región de Francia y que, a través de su obra, retratan la vida de las personas que viven allí.
La novela, editada por Emecé, está contada en varios planos, un sello de la autora que también es realizadora audiovisual, más precisamente documentalista. En primer plano narra la historia de James Nicholson, quien tras la muerte de su padre se entera que tiene una abuela en Francia: Louise. En paralelo, el lector conoce detalles de la vida de Louise a través del diario que ella escribió durante su adolescencia, un momento histórico que coincidió con la ocupación nazi de Francia, entre 1940 y 1944, durante la II Guerra Mundial. En tercer plano aparece la historia de Pierre, un muchacho afásico fascinado con la vida de Virginia Hall, una heroína de la resistencia armada durante la Francia ocupada.
El protagonista, al igual que el lector, querrá leer hasta la última página del diario de Louise para conocer los hechos. Sin embargo, las anotaciones hechas por ella, una muchacha entonces, le harán levantar la vista de la lectura y cerrar el cuaderno en más de una ocasión.
El diario para Louise fue, por momentos, su única compañía; en él registra los días de su familia en esa comuna francesa, emblemática por haber acogido y salvado a miles de judíos; narra la incertidumbre de una guerra que entonces era interminable; en el diario nombra por primera vez el mundo que se abre frente a ella y escribe: “No se nace Pulgarcito, ni tampoco se nace Ogro. Es una cuestión de condicionamiento, basta con estar situado en un lugar y aceptar, asiduamente, el rigor del entrenamiento”. Pulgarcitos llama a los niños judíos perseguidos por la amenaza del exterminio y Ogros, a los que llevan uniforme, al nacismo que ocupa Francia. Hay en estas palabras una concepción determinista, una idea cuanto menos discutible.
El protagonista, al igual que el lector, querrá leer hasta la última página del diario de Louise para conocer los hechos. Sin embargo, las anotaciones hechas por ella, una muchacha entonces, le harán levantar la vista de la lectura y cerrar el cuaderno en más de una ocasión
Esta novela de Corinne Royer revisa el pasado para pensar el presente de una Francia sacudida por atentados que aún se lloran, un tiempo de intolerancia. Hurgar en la memoria para contar una historia de compasión, valentía y tolerancia.
Editorial: Emecé
Páginas: 240
Precio: $ 319
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