El tipo de cambio está en el centro de la discusión económica en estos momentos y desde varios sectores económicos se argumenta que el tipo de cambio del dólar está atrasado y acusan al Gobierno de mantenerlo artificialmente bajo la cotización para poner un dique a la suba de la inflación.
Según esta visión, el supuesto atraso cambiario actúa como un “viento de frente” que atenta contra la producción, el empleo y el nivel de actividad porque, por un lado, actúa como un subsidio a las importaciones y al gasto en el exterior mientras que, por otro, actúa como un impuesto que encarece los factores de producción, penalizando nuestras exportaciones y el gasto de extranjeros en nuestro país, destaca un informe de la consultora Economía & Regiones.
De acuerdo con los defensores del atraso cambiario, se necesita una devaluación que encarezca el dólar y devuelva competitividad a la producción doméstica.
EXPORTACIONES
Según esta visión, la devaluación abarataría nuestros bienes en dólares, fomentando nuestras exportaciones y el gasto de extranjeros en nuestra economía.
Del otro lado, un dólar más caro encarecería las importaciones protegiendo la producción nacional.
En pocas palabras, una devaluación incentivaría el consumo, la inversión y las exportaciones, impulsando el nivel de actividad. En este contexto es importante dilucidar si hay atraso cambiario, o si por el contrario los “problemas” están en otro “lado”.
Se utiliza el concepto de “atraso” cambiario como sinónimo de desequilibrio, argumentando que el tipo de cambio está por debajo del nivel que debería “tener”.
Por consiguiente, el concepto de atraso cambiario exige no sólo conocer el tipo de cambio de equilibrio, sino también saber por cuánto dicho valor de equilibrio supera al tipo de cambio real (TCR) observado. Con un ejemplo coloquial se entiende fácilmente.
La teoría económica ha desarrollado el concepto de PPP1 para explicar y establecer la dinámica del tipo de cambio de equilibrio. La PPP muestra la trayectoria de equilibrio temporal de la competitividad del tipo de cambio. En este sentido, el tipo de cambio real observado estará en equilibrio sólo si coincide con el tipo de cambio de PPP.
En este contexto la consultora señala que el tipo de cambio converge hacia una zona de equilibrio (ver gráfico)
Sin embargo otros trabajos destacan que durante febrero, se verificó una nueva desmejora en el tipo de cambio real, que se ubicó 6,7% por debajo del guarismo registrado en enero, indica el último informe del Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) de la Universidad de Belgrano. En ese sentido, el atraso cambiario acumula ya un 26,5% con relación al tipo real de cambio vigente en diciembre de 2015, señala el estudio.
Según el CENE “mientras la inflación estadounidense mide la pérdida de poder adquisitivo del dólar, la inflación local de los servicios aproxima la pérdida de valor del peso en términos de los bienes no comercializables”.
De acuerdo a este esquema el deterioro cambiario se registra toda vez que en la Argentina el dólar, más la inflación en Estados Unidos, suben menos que el índice de precios de los servicios en la Ciudad de Buenos Aires.
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