Una modalidad que se repite, hasta con la impunidad de que los robos se cometen a bordo de la misma moto, según reclamaron más de una vez en un barrio de Gonnet. En ese sector aledaño a uno de los laterales de la República de los Niños se sigue padeciendo con varios casos a la semana.
Dentro de esta serie de episodios, el más reciente se produjo el sábado cuando eran alrededor de las 15, en 24 entre 496 y 497, un sector residencial ubicado a pocas cuadras del parque de la localidad.
La víctima fue una mujer que pasaba caminando por allí, en dirección a calle 495. Ella gritó cuando tuvo enfrente a un ladrón que se movilizaba en una moto tipo enduro, roja y blanca.
No pudo hacer nada para salvarse de que le sacaran un bolso con pertenencias, según contaron vecinos del barrio.
Lo que no quedó claro fue si el delincuente le mostró un arma o si, tal como le dijeron a este medio, la amedrentaron con tener una pistola oculta.
En definitiva, eso no cambió el resultado. El ladrón se escapó con rapidez y a la mujer no le quedó alternativa que pedir auxilio.
En la cuadra contaron que la policía se acercó hasta el lugar en un patrullero. “Vinieron dos minutos y se fueron, supuestamente a buscarlo (al delincuente)”, soltó un hombre que vive sobre calle 24.
La preocupación va en alza si se tiene en cuenta que, en las últimas semanas, esta clase de asaltos proliferó en el barrio y en los alrededores.
los antecedentes
No hace falta buscar demasiado tiempo atrás. El jueves, cerca de las 20, dos chicas de 28 y 32 años fueron abordadas en 495 entre 19 y 20.
La misma moto -por los colores y por el tipo- era manejada por un hombre robusto, de alrededor de 40 años, que estaba acompañado por una mujer.
El delincuente le revisó los bolsillos a la más joven de las dos y se enfureció porque llevaba poca plata. Le pegó una trompada en la cintura y se fue como si nada, para huir en la moto.
A finales de marzo hubo dos casos más. El más grave fue la entradera que sufrió una pareja en su casa de 23 entre 495 y 496, por parte de dos motochorros. En el medio de la tensión, uno de ellos le disparó al hombre y no alcanzó a lastimarlo sólo por una mala puntería.
Algo tan llamativo como sorprendente fue que, aquel día, “hubo vecinos que dijeron haber visto a los ladrones en la misma moto dando vueltas por el barrio” un rato después de terminada la entradera.
Al parecer, buscaban a una nueva víctima, esta vez a media cuadra, sobre calle 496.
Dos días después de ese caso, a una pareja de jóvenes que había parado en un auto en la esquina de 24 y 500 la abordaron con un arma con silenciador, cuando varios ladrones se aparecieron en plena madrugada. Esa secuencia, un poco menos violenta, derivó en que a los dos les sacaran todo lo que tenían encima.
Los asaltos en la calle a peatones desprotegidos se siguieron repitiendo por esa zona.
Si algo le faltara al panorama de inseguridad, son los saqueos en casas. En marzo hubo dos casos resonantes, en los que se robaron toda clase de objetos de valor y plata. Sucedieron muy cerca uno de otro, sobre la calle 495 en el tramo que va de 19 a 21.
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