Más de 125 sirios evacuados de localidades asediadas leales al régimen del presidente Bashar al-Assad murieron y cientos resultaron heridos en un atentado suicida con camioneta bomba perpetrado el sábado contra su convoy, uno de los ataques más mortíferos en más de seis años de guerra. De los fallecidos, al menos 68 son niños, según las últimas informaciones facilitadas por Unicef.
El balance de este atentado, que aún no fue reivindicado, podría aumentar dado el estado grave de algunos heridos, indicó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), que cuenta con una gran red de fuentes y de militantes. El ataque se produjo en la localidad de Al Rashidin, donde estaban bloqueados decenas de micros que transportaban personas evacuadas de Fua y Kafraya, localidades leales al régimen asediadas por los rebeldes en la provincia de Idleb (noroeste del país).
Los últimos datos precisan que la cifra de muertos llega a 126, y entre ellos un total de 109 eran vecinos de Fua y Kefraya y voluntarios de la Media Luna Roja Siria, que se encontraban allí para facilitar el proceso de evacuación. Asimismo, entre los 109 fallecidos, unos 68 eran niños y un total de 13 eran mujeres, mientras que el resto de víctimas mortales eran hombres armados. El proceso de evacuación que implica a miles de sirios de cuatro localidades asediadas comenzó el viernes en virtud de un acuerdo alcanzado por Qatar, apoyo de los rebeldes, e Irán, aliado del presidente al-Assad.
Las ciudades implicadas son las rebeldes de Madaya y Zabadani, cerca de Damasco, y las leales al régimen de Fua y Kafraya. La operación, sin embargo, quedó bloqueada el sábado en la ruta de Al Rashidin (en la provincia vecina de Alepo), donde las personas evacuadas esperaban en sus micros debido a desacuerdos entre las partes enfrentadas.
Fue aquí donde un kamikaze hizo estallar su camioneta bomba al lado de los 75 micros que transportaban a civiles y rebeldes evacuados de Fua y Kafraya. Unas horas después del ataque, los convoyes de personas evacuadas retomaron el rumbo para llegar a su destino final. El régimen sirio acusó a los “grupos terroristas”, un término utilizado por el poder para designar a rebeldes y yihadistas. Pero el influyente grupo rebelde Ahrar al Sham negó cualquier implicación de los rebeldes. “Rechazamos todas las acusaciones contra la oposición por este crimen odioso. Nuestro papel era garantizar la seguridad de los civiles, no matarlos”, aseguró Ahrar al Sham en Twitter. La guerra en Siria, que lleva más de seis años, ha dejado más de 320.000 muertos y millones de desplazados y refugiados.
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