Uno de los dos apuntados por el informe de “Animales Sueltos” que desató la actual crisis del cine argentino era Pablo Rovito, decano del ENERC, la escuela de cine que depende del INCAA, quien ayer presentó su renuncia.
Se trata de otro cimbronazo para el cine tras la salida de Cacetta, ex presidente de la institución que maneja los destinos del cine, que para importantes actores de la industria cinematográfica se trata de una operación para cambiar los métodos de financiamiento del cine nacional y alivianar la carga impositiva sobre empresas de TV, radio y telefonía, que con su aporte financian en gran parte la producción cinematográfica del INCAA.
Así manifestaron ayer un millar de personas, entre ellas varias personalidades de la cultura, que se congregaron frente a las puertas del INCAA y exigieron en un comunicado “la defensa irrestricta de la Ley de Cine y de los miles de puestos de trabajo que el cine genera” y “transparencia en la comunicación de la redacción de la Ley de Convergencia del Enacom, el proyecto que supone la supresión de cánones de las grandes empresas de televisión, cable y radiodifusión que hoy sostienen parte importante de los fondos del INCAA”.
La manifestación siguió a otra demostración de fuerza del sector: diversos famosos, desde desde Natalia Oreiro, Dolores Fonzi y Graciela Borges a Juan Minujin, Leo Sbaraglia y Gustavo Santaolalla, recitaron en un spot viral palabras del cineasta Luis Puenzo contra el nuevo proyecto de ley, explicando que “el cine nacional no le quita recursos ni a los jubilados, ni a los maestros, ni a los hospitales. El mayor aporte se recibe del canon de todas las empresas de televisión abierta, cable y radiodifusión. Ese canon es mucho dinero, de ese canon se quieren liberar”.
Pero a pesar de estas manifestaciones, Rovito presentó por la tarde su renuncia al ENERC, calificando en una carta al informe del programa de Fantino como “burda operación de prensa”, aclarando que su nombramiento fue “académico” y que “no tomó contacto o formó parte” de ninguna de las acciones económicas de la escuela, y apuntando a Ralph Haiek, quien quedó a cargo del INCAA.
“¿Qué debería pensar cuando veo que usted calla y otorga validez a estas acusaciones a sabiendas de la inconsistencia y falsedad de las mismas?”, dijo explicando su salida.
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