Uno de los principales desafíos para el estudio y ejecución del bandoneón en la actualidad es la falta de instrumentos. Hay pocos y son caros: se los puede encontrar por precios que van de los 30.000 hasta los 120.000 pesos dependiendo de la marca, las características y el estado de conservación.
El bandoneón es un aerófono creado en Alemania para reemplazar al órgano de las iglesias en áreas rurales. Su producción -concentrada mayoritariamente en la ciudad alemana de Karlsfeld (Bavaria)- se interrumpió en vísperas de la Segunda Guerra Mundial, cuando las fábricas de la región se dedicaron a producir material bélico. Al final de la guerra, esas plantas -entre ellas la de Alfred Arnold, creador del legendario “Doble A”- quedaron del lado soviético y se dedicaron a la fabricación de bombas para vehículos diesel.
En los últimos años se multiplicaron los esfuerzos por producir bandoneones en la Argentina.
Una de las iniciativas más resonantes estuvo a cargo de la Universidad de Lanús, que creó un prototipo de bandoneón nacional, el “Pichuco”. Pero nunca se retomó la producción en serie.
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