Cambiar de idioma y usarlo para escribir una novela es más común de lo que uno piensa. No son pocos los escritores que, por razones políticas o personales, lo han hecho. Es el caso del inglés Gary Shea, radicado en Buenos Aires desde 2010 y quien eligió nuestro idioma para desarrollar su obra literaria. El escritor, oriundo de Mánchester, presentará el próximo sábado a las 11 su primera novela en CASAbierta, una casona patrimonial de la ciudad transformada centro cultural y ubicada en 47 N° 223. La novela se llama “Trabalenguas Lenny” y en ella, precisamente, Shea cuenta cómo cambió el inglés por el castellano para escribir una historia. El protagonista narra su transformación salpicada de fracasos laborales, amores y desamores y alguna que otra tragedia, con una especie de ingenuidad que lo hace creer que realmente puede desarmarse como un rompecabezas y volver a construirse, pieza por pieza, en otro idioma. En la obra de Shea se hace referencia a la escritora estadounidense Anna Kazumi Stahl, que vive en Buenos Aires y escribe en castellano. Stahl, hija de una madre japonesa y un padre estadounidense descendiente de alemanes, publicó su primera novela, Flores de un solo día, en 2002. Tanto Stahl como Shea adoptaron la Argentina y el castellano para escribir. Hay también argentinos que recorrieron el camino inverso: Copi (escritor, historietista y dramaturgo) escribió la totalidad de su obra en francés, salvo una novela (La vida es un tango) que publicó en su lengua materna en 1981. En Trabalenguas Lenny, el protagonista sueña con ser escritor pero nunca escribe. Un día, sin embargo, trata de hacer algo distinto y empieza a estudiar castellano. Así descubre un mundo nuevo que le resultará tan vivo como fascinante.
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