No es esta la primera oportunidad en la que los platenses formulan denuncian por las demoras en las entregas y por los cambios de formatos en la guía telefónica de la Región, en una situación que obliga replantearse una vez más la seriedad con que se prestan algunos servicios que tienen características públicas, que parecen partir de la contrastaste obligación que tienen los clientes de pagar en término las facturas, bajo amenaza de corte de servicio, mientras que para la contraprestación la empresa se toma plazos indefinidos o cumple a su arbitrio con el servicio que debe brindar, a veces cumpliéndolo parcial y deficientemente, a veces no cumpliéndolo.
Esta situación que origina reclamos a partir de las nuevas guías telefónicas, surge de que el nuevo formato excluye a una enorme cantidad de titulares particulares del servicio de telefonía fija. Tal como se informó, la entrega que ha despertado protestas es, en rigor, una publicación de Páginas Amarillas, que compendia a las secciones comercial y de profesionales, un servicio para el cual quienes desean dar a conocer sus actividades pagan una tarifa especial, omitiéndose en esa edición el listado de los abonados en general. Para cerrar el cuadro de confusión, se asegura que la edición tradicional y completa existe, pero que sólo está siendo recibida en algunos domicilios.
En la nota publicada también se consigna que el sistema domiciliario de teléfonos está desplazado por las comunicaciones -llamadas, mensajes, videoconferencias y WhatsApps- móviles. Es un hecho que el servicio fijo ha caído en picada y tanto es así que es conocido el malestar de usuarios de Telefónica que necesitan transferir, por mudanza, su línea a otro domicilio o disponer, en todo caso, de una nueva, y la empresa le niega esa posibilidad, ofreciendo a cambio un abono por una prestación que se vale de un equipo celular.
Uno de los obstáculos que encuentran en este nuevo servicio sobre todo los profesionales y comerciantes es que, por un lado necesitan mantener el mismo número para no complicar la actividad, y por otra parte, requieren todavía del uso del fax para parte de su labor, un accesorio que no es posible conectar a la telefonía móvil.
Lo concreto es que hoy un usuario que dispone del mismo teléfono hace muchas décadas, si debe mudarse dentro del mismo radio, no recibirá de la empresa más que la posibilidad de conectarse a la telefonía móvil, que, además, es más cara que la fija.
Nadie podría ignorar que ha existido en todo el mundo un desplazamiento de la telefonía fija hacia la móvil, pero ese fenómeno no autoriza a la empresa a desentenderse de obligaciones contraídas con sus clientes. En este sentido, no puede menos que lamentarse la actitud de los organismos de control de los servicios públicos y su escasa -por no decir nula- incidencia a la hora de proteger a los consumidores.
En lo concerniente al reparto de guías y a su formato, ya se dijo en esta columna en ocasiones anteriores, que los usuarios del servicio telefónico no se merecen recibir tarde o nunca -además de mal y confusamente editadas- las guías ni que, en algunos casos, sus casas sean utilizadas como depósitos de centenares de volúmenes, tal como ha ocurrido. Es obligación de la concesionaria adoptar con urgencia las medidas necesarias para corregir esos problemas y adoptar las disposiciones que correspondan para que, en el futuro, no se repitan estos inconvenientes.
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