FRANTZ, de Francois Ozon.- Otra melodrama sobre un amor que no fue. Lujoso, pero con poca vida. Correcto, pero impersonal. Buena reconstrucción de época. Historia ambientada tras el final de la Primera Guerra. A un pueblito alemán llega un forastero francés que deposita flores en la tumba de Frantz, un joven alemán, muerto en el frente de batalla. Esta visitante sorprende a Anna. ¿Quién es ese misterioso visitante que quiere acercarse a la familia de Franz? El cuenta que es un amigo entrañable de Frantz. Y Anna empezará acercarse cada vez más a ese visitante que le trae recuerdos de su amado y acaso promesa de un nuevo amor. Pero hay un terrible secreto que no vamos a revelar y que dará un violento giro a la historia. Todo es ambiguo. Y al amor le cuesta abrirse camino en un escenario de posguerra que deja asomar los rencores y desconfianza del vecindario –en Francia y en Alemania- que se encargarán de hacerle sentir al otro todo el peso de sus malos recuerdos. Anna y Andrei se necesitan: ella para ilusionarse y él, para lavar culpas. Pero hay demasiados obstáculos. Y el tren del final los dejará solos y sin destino.
(***BUENA).
Al amor le cuesta abrirse camino en un escenario de posguerra que deja asomar los rencores y desconfianza del vecindario que se encargarán de hacerle sentir al otro todo el peso de sus malos recuerdos
ORCAS SALVADORAS
EL FARO DE LAS ORCAS, de Gerardo Olivares.- Película edificante. Basada en una novela que cuenta una historia real. Una madre española viaja con Tristán, su hijo autista, hasta la Patagonia. Ella ha visto que Tristán ha reaccionado favorablemente cuando por TV un documental de la Patagonia sobre un guardafauna, Beto, que tiene un vínculo especial con las orcas. Y hacia allí viaja. Ella es una madre separada y triste. Y Beto, un ermitaño que ha perdido un hijo y prefiere refugiarse en la soledad y el silencio. Como siempre sucede en el cine, la relación empieza siendo hostil, pero al final todo cambiará. No sólo al nene le cuesta sentir. Ellos también prefieren estar callados y aislados. No es el único lugar común. Y bueno, entre los tres, ayudados por la orca,otra solitaria, se las arreglarán para ir descubriendo algo de luz entre vidas tan sombrías: el nene se reanima, la mujer y el Beto también, la orca ayuda y el único que complica las cosas es un funcionario -¡cuándo no!- demasiado molesto. Historia emotiva a la que le falta intensidad y rigor. Todo suena muy armado. Algunos pincelazos costumbristas y un reencuentro con la naturaleza redondean una historia tan edificante como previsible. (** ½).
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