El realizador italiano Nanni Moretti, invitado de honor de la 19na edición del Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (Bafici) que arrancó el miércoles y concluye el domingo 30, afirmó en una charla pública que ofreció en el Complejo Village Recoleta que a menudo su “trabajo” como espectador influyó con su “trabajo como realizador”.
“Mis emociones como espectador han influido en mis elecciones como realizador”, aseguró uno de los creadores centrales de la cinematografía italiana de las últimas décadas, Palma de Oro en Cannes con “La habitación del hijo” en 2001, David de Donatello con “El caimán”, sobre la figura de Silvio Berlusconi en 2006; y Premio Especial del Jurado en Venecia con “Sogni de oro” en 1981, entre otras distinciones.
Actor, guionista y director de sus propios filmes, además de distribuidor, productor y gerenciador de una sala cinematográfica en Roma, Moretti de 63 años, logró convertirse en una de las lúcidas miradas del cine italiano de las últimas décadas a través de una filmografía que supo combinar rasgos autobiográficos con una ácida mirada sobre la situación contemporánea y de su país, en un cine de actores, que despreció la grandilocuencia y construyó sus mejores retratos a partir del humor y cierta lucidez como espectador de una realidad que lo compromete y, al mismo tiempo, parece dejarlo fuera.
Homenajeado con una retrospectiva de su obra que abarca desde su primer largometraje “Yo soy autárquico” de 1976 a “Mia Madre”, presentada en el Festival de Cannes de 2015 e interpretada por Margherita Buy en un alter ego del propio realizador, pasando por “Basta de sermones” (1985), “Pallombella Rosa” (1989), “Caro diario” (1993), “Aprile” (1998); “La habitación del hijo” (2001); y “Habemus Papam” (2011), entre otros filmes, Moretti se prestó a una extensa charla de casi dos horas de duración con el público argentino, donde habló de sus influencias, su concepción del cine, la orfebrería de un trabajo de penetrante insistencia social y sus desafíos como realizador, entre varios tópicos que abordó y respondió amablemente al público, pidiendo antes de empezar que los interrogantes de la platea fueran “preguntas y no conferencias”.
Estos son algunos de los tramos centrales de la charla que el realizador italiano mantuvo con la gente donde dejó plasmadas sus concepciones principales sobre el trabajo cinematográfico.
Consultado en relación a cuál ha sido el cine que más lo ha influenciado en su trabajo como director, Moretti aseguró: “Yo como espectador y como realizador estoy muy vinculado al cine de autor de los años 60, porque era un cine que refutaba tanto el cine como la sociedad que había heredado y cada uno con su propia personalidad y su propio estilo imaginaba un nuevo cine y una nueva sociedad. Ya fuera a través del realismo, la fábula, la crueldad, ellos eran un grupo de cineastas que buscaban hacer cine de una manera nueva e imaginaban al mismo tiempo un nuevo modo de vida y de trabajo. Eran directores que no eran exitosos pero que dejaron plantadas las semillas para que el cine de autor pudiera con los años volverse popular. Respecto de Italia, estoy hablando de las primeras películas de Bellochio, Bertolucci, Passolini, Ferreri, Olmi, Taviani; la nouvelle vague en Francia, el free cinema en Inglaterra, los primeros filmes de Polansky en Polonia, era una época fecunda en todo el mundo”.
El realizador contó ademas cómo es el proceso de escritura de una película suya. “En el período de la escritura no soy metódico sino que acumulo lentamente, principalmente un nuevo sentimiento en relación conmigo, con los otros, con la sociedad y después de esto van naciendo escenas, diálogos, personajes; a veces, incluso, aparecen trozos del guión cuando todavía no está definido ni siquiera el tema de la película”.
Por otra parte contó que a lo largo de la carrera ha dejado de ser tan estructurado durante el rodaje. “En mis primeros filmes, hechos hace muchos años, no había espacio para la improvisación, mientras que ahora me siento mucho más cercano a los actores y más solidario con ellos y también recibo con placer las improvisaciones que proponen. Cuando comencé era muy rígido, después por fortuna la situación fue cambiando”.
Solidario, no dudó en ofrecer un consejo a los realizadores novatos. “En principio que todo es útil, ver películas, aún ver malas películas, leer buena literatura, trabajar de asistente de dirección, estudiar en una escuela y más que nada probar, experimentar. El consejo que doy es que forme un espíritu crítico, para un realizador que empieza no es tan importante saber qué quiere sino saber qué es lo que no quiere; qué cosas no quiere de la actuación de un actor, de un director de fotografía, de un escenógrafo. Otra cuestión es que trabaje con otros, que no se aísle, que busque gente interesada en escribir, en actuar, en fotografiar, que forme un buen equipo. Y después hacer, hacer y hacer, no agarrárselas con el sistema ni sentirse incomprendido, la victimización es algo insoportable”.
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