Los ataques a quinteros de la región son tan frecuentes como violentos y muchos no trascienden porque las víctimas prefieren no hacer la denuncia.
Hace casi seis años ocurrió en Olmos un caso tan violento como el registrado el lunes en Abasto y que tuvo como víctima a un hombre de la misma edad y nacionalidad que el fallecido ahora. Mateo Segovia, boliviano de 32 años, fue acribillado en su casa cuando intentó resistir un asalto mientras estaba junto a su esposa y tres hijas menores.
Fue en la madrugada del 28 de junio de 2011 en una humilde casilla ubicada en ruta 36, a la altura del kilómetro 64, cuando Segovia y su familia descansaban. Para asustar a los desconocidos, el quintero efectuó un disparo al aire con su arma de fuego. Recibió como respuesta una ráfaga de más de 30 tiros.
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