José Luis Báez, de 32 años, era soltero, no tenía hijos y compartía su vida, su casa y su trabajo con su madre, su hermana y otros parientes. El lunes a la noche murió delante de ellos, convirtiéndo en el decimosexto fallecido por un hecho doloso en la Región. La causa quedó caratulada “homicidio en ocasión de robo”
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