Aunque las pruebas inequívocas más antiguas de presencia humana en América datan de hace 14.500 años, un equipo de paleontólogos norteamericanos descubrió que los restos fósiles de un mamut hallado en California pertenecen a un animal descuartizado hace 130 mil. El hallazgo, presentado esta semana en la revista Nature, abre una hipótesis absolutamente imprevista en torno al poblamiento del continente, ya que supone que los primeros hombres en habitarlo no habrían sido Homo sapiens sino miembros de alguna especie que los precedió.
Si bien los extraños restos (que consisten en huesos fósiles de mamut y un conjunto de herramientas de piedra) aparecieron a principios de los noventa durante las obras de ampliación de una autopista en San Diego, su importancia había pasado inadvertida hasta hoy. Fue gracias a la intervención de un geocronólogo del Servicio Geológico de EE.UU, quien los sometió a una técnica avanzada de datación por desintegración del uranio, que se supo de su antigüedad: 130.700 años con un margen de error menor a 10 mil.
“El resultado de la prueba de datación fue tan sorprendente que al principio me generó incredulidad”, reconoció días atrás durante una conferencia de prensa el doctor Steven Holen, paleontólogo del museo de San Diego y primer autor de la investigación.
Más allá de su antigüedad, los indicios de que se trataba de un animal descuartizado por el hombre no dejaban mayores dudas: además de las dos cabezas de fémur de mamut talladas en forma idéntica y depositadas una junto a la otra, los científicos encontraron en el lugar un conjunto de herramientas de piedra utilizadas tanto de martillo como de yunke, con sus respectivas marcas de impactos.
Aunque todo indica que sólo una tribu de expertos cazadores podría haber hecho algo así, los investigadores no pueden decir quiénes eran. Y es que si bien la práctica de romper los huesos de grandes animales para comer su médula ya se utilizaba en Africa haca un millón y medio de años, no existían hasta ahora indicios de algo semejante en América para la fecha indicada por la datación.
Por lo pronto, si los humanos ya habían llegado al sur de Estados Unidos hace 130.000 años, es improbable que fueran Homo Sapiens, ya que no hay pruebas de que éstos se hubieran aventurado fuera de África en aquella época. “No sabemos quiénes eran. Podrían haber sido neandertales o denisovanos, o tal vez un híbrido de varias especies”, admitió Richard Fullagar, coautor de la investigación.
Cualquier haya sido su especie, los científicos tampoco saben si quienes descuartizaron hace 130 mil años a aquel mamut llegaron a América desde Asia por el estrecho de Bering cuando ambos continentes estaban unidos; o bien arribaron navegando a lo largo de la costa como hicieron más tarde los primeros pobladores de Indonesia y Australia.
Otro enigma no menor es qué ocurrió con ellos después. Sucede que los análisis genéticos de poblaciones modernas indican que los indígenas americanos descienden mayoritariamente de grupos de Homo sapiens que llegaron al continente hace unos 23.000 años. Esto sugiere que los grupos que estaban en California más de 100.000 años antes se extinguieron sin descendencia.
No obstante, existen hoy día tribus en la Amazonia emparentadas genéticamente con poblaciones de Asia y Australia, que a su vez están relacionadas con los denisovanos; por lo que la herencia genética de los primeros americanos podría haber sobrevivido mezclada con la de los Homo sapiens entre tribus de Brasil.
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