Parece que el tiempo no pasara para Roger Federer. El Crandon Park de Key Biscayne fue testigo de una nueva consagración del suizo con su tercer título en el Masters 1000 de Miami.
A los 35 años, Federer está jugando un tenis excelso, quizá el mejor de su carrera. Es como si después de la lesión -que lo tuvo alejado de las canchas por un largo tiempo la pasada temporada- se “reseteó”, cambió el “chip” y juega mejor que antes.
Federer-Nadal es como un River-Boca, un clásico del tenis moderno, pero la gran mayoría de la gente -hasta aquellos que no se apasionan con el tenis- querían que gane el suizo. Así de simple.
En la conferencia de prensa que brindó Juan Martín Del Potro tras la eliminación que sufrió en Miami, a manos de Federer, afirmó que “perdí con el mejor de todos los tiempos y el más querido de la historia”. Qué más agregar a la palabra autorizada de Delpo.
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