La Terminal de ómnibus, desértica. Sin micros, sin pasajeros y sin empleados. El paro de transportes fue uno de los que más se sintió durante la jornada de ayer - Gonzalo Mainoldi
La Terminal de ómnibus, desértica. Sin micros, sin pasajeros y sin empleados. El paro de transportes fue uno de los que más se sintió durante la jornada de ayer - Gonzalo Mainoldi
Arriba, la estación de servicio de 7 y 39, que funcionó con normalidad. A la izquierda, una calle 7 silenciosa sin el ruido de los micros pero con autos y bicicletas. El tema era movilizarse con lo que se pudiera y, en ese marco, varios taxis brindaron su servicio - sebastian casali
Arriba, la estación de servicio de 7 y 39, que funcionó con normalidad. A la izquierda, una calle 7 silenciosa sin el ruido de los micros pero con autos y bicicletas. El tema era movilizarse con lo que se pudiera y, en ese marco, varios taxis brindaron su servicio - sebastian casali
La clásica esquina de 7 y 49, con las persianas de su tradicional confitería, cerradas - sebastian casali
La clásica esquina de 7 y 49, con las persianas de su tradicional confitería, cerradas - sebastian casali
Muchos comercios trabajaron ayer como en un día normal, pero las veredas acusaron la falta de recolección de residuos - sebastian casali
Muchos comercios trabajaron ayer como en un día normal, pero las veredas acusaron la falta de recolección de residuos - sebastian casali
Por Redacción
Los platenses vivieron ayer un día laboral, sin dudas, diferente por la medida de fuerza gremial. Así la Ciudad funcionó a media maquina, en donde se vieron varias caras. Sin transporte, muchos no pudieron llegar a su trabajo y también faltaron alumnos en las escuelas. Igual, algunos se las arreglaron, a pie o en bicicleta, para no faltar. En cambio, aunque se vieron algunas persianas cerradas, la gran mayoría de los comercios abrió sus puertas, tanto en el centro como en los barrios. No hubo recolección de residuos y se notó en las veredas
Los platenses vivieron ayer un día laboral, sin dudas, diferente por la medida de fuerza gremial. Así la Ciudad funcionó a media maquina, en donde se vieron varias caras. Sin transporte, muchos no pudieron llegar a su trabajo y también faltaron alumnos en las escuelas. Igual, algunos se las arreglaron, a pie o en bicicleta, para no faltar. En cambio, aunque se vieron algunas persianas cerradas, la gran mayoría de los comercios abrió sus puertas, tanto en el centro como en los barrios. No hubo recolección de residuos y se notó en las veredas
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