Fermín, 14 años
“Fuimos a una quinta a ayudar a una señora llamada Nélida, que se encontraba sola con todos los destrozos que generó el temporal. Allí la ayudamos a correr maderas, sacar alambres y clavos, y sacar el nylon tirado. Al principio compartimos una charla con Nélida en la cual ella expresó su situación”.
Antonella, 15 años
“Lo que más me marcó de lo que dijo Nélida fue cuando nos contó que en ese momento estaba sola para toda la quinta, y no podía limpiar lo que se había destruido tras el temporal. También que vivía en una casa de madera porque trabajaba ahí por tres años y después se podía quedar sin trabajo porque alquilan la tierra”.
Enzo, 15 años
“Fue muy entretenido colaborar junto con mis compañeros. Fue de las pocas veces que noté al grupo totalmente unido. Saqué fotos y usé el martillo. En cuanto a los sentidos, respiré mucho aire libre y logré oler y distinguir varios vegetales. El tacto estuvo muy activo, la madera parecía resistente así que no logro imaginarme el temporal. En lo auditivo, noté la forma de hablar de Nélida, tan bajito que apenas se escuchaba, supongo que estaba acostumbrada al silencio y la tranquilidad del lugar. Con los ojos reconocí en la patrona su manera de analizar a todos con la vista, y también pude ver cómo su bebé se alegró de vernos”.
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