La docencia
Silvia Cilia opina: “Hace años, el docente era una figura reconocida, a la que había que recibir de pie en el aula, los tiempos han cambiado y ese respeto ha desaparecido perdiendo esa autoridad y brillo social que lo caracterizaba. La sociedad ha cambiado, lamentablemente, nuestra sociedad no supo no quiso o no le convenía acompañar esos cambios. Se han perdido los valores que antiguamente caracterizaban a las personas de bien, ya no se inculcan ni en la escuela ni en la casa, por no ser considerados importantes, y muchas veces con la ayuda misma de los gobiernos de turno, que por acción u omisión, permitieron que esto sucediera, siendo los educadores, el blanco del maltrato. Padres y alumnos se han atribuido la potestad para desprestigiarlos, y directivos, funcionarios y la justicia han mirado para otro lado. Ahora nos horrorizamos cuando una docente es amenazada por un alumno, para que lo aprueben, pero nadie salió antes a defender la educación ni a sus actores. Tenemos que reivindicar la importancia de los docentes en la sociedad, ya que el futuro está en manos de las nuevas generaciones y su educación en manos de los maestros”.
La escuela pública
Iris M. Albertini escribe: “Me permito hacer un comentario sobre la pobreza de la escuela pública en base a mi experiencia adquirida durante 37 años. No me refiero al estado material de sus edificios, sino al vacío de sus resultados. Soy una anciana maestra; me inicié en 1942 en un pueblito de Lincoln. Mis alumnos, muchos de ellos llegaban del campo luego de haber madrugado para atender el tambo u otras tareas rurales. Ellos sabían resolver problemas de matemáticas difíciles, sacar la raíz cuadrada y sus cuentas sin calculadora, elemento éste que debilita el esfuerzo de pensar. Leían correctamente dado que la primera hora de clase se dedicaba a la lectura y explicación de palabras. Incomprensiblemente esa clase ha sido anulada así como la corrección de errores ortográficos. Hoy no se les enseña el reino animal ni vegetal y por añadidura, el traslado de fechas de celebraciones patrias, así como el olvido de sus símbolos inciden en una ignorancia mayor. Los niños de hoy son inteligentes y capaces pero la programación escolar se ha empobrecido tanto con la aplicación de algunos métodos educativos incorporados por algunos improvisados. Ruego que la escuela vuelva a ser un faro de luz para todos los niños”.
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