“Cualquiera que haya tenido la suerte de recorrer ciudades europeas habrá visto que en los parques y las plazas hay sillas, generalmente metálicas, que se pueden trasladar de un lugar a otro pero que, sobre todo, permiten sentarse a leer o a disfrutar el paisaje alrededor de lagos o fuentes.
“Es una forma de facilitar el disfrute de los espacios públicos. ¿Y si probamos algo parecido en el Bosque? Me dirán que no van a durar nada. Yo prefiero creer que sí. Y, en todo caso, no será tan difícil poner un cuidador que tenga un ojo atento”.
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