Como sucede cada vez que dos equipos de nuestra ciudad se encuentran en un campo de juego, la expectativa y los niveles de adrenalina se disparan. Y ayer en Barrio Obrero, como no podía ser la excepción, esto ocurrió. Desde temprano hubo un encuentro de infantiles que explotó literalmente de chiquillos las instalaciones del Verde en 21 y 522. Después llegó la hora del almuerzo de camaradería de dirigentes de ambos clubes y entres recuerdos y la presencia rutilante de Héctor Pochola Silva, todo brilló.
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