Eran las dos y media de la tarde de ayer en 155 entre 46 y 47. El dueño de un taller de chapa y pintura que funciona en el frente de su vivienda vio pasar caminando por la puerta a un grupo de tres chicas y dos muchachos que tendrían entre 20 y 25 años.
Como esos jóvenes son de la zona y el chapista los observó pasar por allí varias veces, sin que nunca la situación derivara en algún entredicho o algún altercado mayor, parecía que esa vez todo seguiría como antes.
Sin embargo, por una nimiedad, ayer protagonizaron un duro intercambio de palabras con insultos que terminó con el comerciante herido de bala en un pie. Además, su mujer tuvo que salir a socorrerlo para que no fuera golpeado con unos caños con los que quisieron lastimarlo.
“ME MIRARON FEO”
Un rato más tarde, cuando todavía se encontraban allí algunos efectivos policiales y una ambulancia del SAME acababa de irse tras haber atendido al herido, Oscar Raúl Coria (44), el hombre le brindó a EL DIA detalles de lo sucedido.
“Era un grupo de cinco jóvenes, que pasó por acá y, al escuchar voces, levanté la vista y los miré”.
Pero una situación tan insignificante como esa derivó, en esta ocasión, en un violento incidente, que bien pudo haber dejado un saldo todavía mucho más grave del ocurrido.
“Estos pibes me miraron feo, reprochándome que miré por demás a las chicas, alguna de las cuales posiblemente sea novia de uno de ellos, cuando en ningún momento tuve esa intención”, se defendió Coria.
Por eso, intercambiaron con el chapista palabras que enseguida subieron de tono.
Así, pocos minutos después, luego de que los jóvenes se retiraran y volvieran a la escena, uno de ellos le disparó con un arma de fuego en un pie, que le provocó un orificio de entrada y de salida.
“Me balearon con una carabina calibre 22 y el proyectil me pegó arriba del empeine derecho y me atravesó el pie. Pero además vinieron con unos caños finitos, con los que querían golpearme”, contó el chapista.
“Pero mi mujer salió a ayudarme y forcejeó con ellos hasta que logró que no pudieran pegarme con esos fierros”, continuó relatando Coria.
Todavía dolorido y sin poder contener la bronca por lo ocurrido, el chapista remarcó, una y otra vez: “Además de atacarme cinco personas contra mí, lo que más me indignó fue que le quisieron pegar a mi hija de 10 años y le dieron un empujón a mi nene de 8”.
AMENAZAS
Hubo frases que quedaron retumbando en la cabeza de la víctima, también oída por sus familiares: “Me dijeron que iban a volver para prenderme fuego la casa”.
“Te la vamos a quemar con los chicos adentro y todo”, le lanzaron. “Realmente me molesta que estos pibes no tengan códigos. Son unos cobardes”, lanzó a lo último, aún enojado.
Por el hecho, en el que inicialmente intervino personal del Comando de Patrulla local, se inició una causa en la subcomisaría La Unión, que fue caratulada como “abuso de armas y lesiones”, con conocimiento de la fiscalía penal en turno de La Plata, a cargo de Ana María Medina.
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