El comediante estadounidense de origen indio Aziz Ansari, famoso por sus espectáculos de stand up y por su participación en la sitcom “Parks and recreation”, regresó hoy a Netflix con la segunda temporada de su elogiada comedia “Master of None”, la serie que no sólo protagoniza, sino que también creó y escribe junto a Alan Yang.
“Master...” tiene una inspiración semi autobiográfica, no sólo porque sigue la historia de un actor de raíces indias intentando ganarse la vida en el competitivo circuito de comediantes de New York, sino porque Ansari incluso convenció sus verdaderos padres para personificar a los padres de Dev.
La serie retoma las hilarantes observaciones de Ansari sobre la vida cotidiana, el universo de las citas, las cuestiones raciales y la cultura popular estadounidense que tanto éxito le han traído en su rutina de stand up y las adapta con solidez al formato de comedia con toques dramáticos.
La serie irrumpió en un panorama comédico televisivo anquilosado, particularmente frente a la evolución que han tenido otros géneros en la televisión, y se planteó como una apuesta sofisticada que mezclaba influencias desde un neoyorkino “dulce hacer nada” derivado de “Seinfeld” hasta un tono improvisado, jazzero y melancólico propio de “Louie”, pero destinado a millenials, tan preocupados por su obtener su dosis de café de marca italiana como por el vacío existencial y la búsqueda de amor en la vida urbana del siglo XXI.
De esa experiencia del nuevo milenio nace el título, que deriva de la frase “el tipo que lo puede todo es maestro en nada”, una especie de “el que mucho abarca poco aprieta” que se adapta a la perfección al estilo de vida culto, diletante y despreocupado de Dev y sus amigos.
La generación del Tinder ha sido muchas veces retratada como superficial y ensimismada. Y algo de eso hay, parece decir “Master of None”, pero también hay mucho más
Bajo esa atmósfera, Ansari y Yang aprovecharon para hurgar bajo la superficie de una generación, sus horizontes, sus problemáticas, y también hablar, como lo hace en sus especiales de stand up (pueden verse por Netflix) de minorías, raza y género en el siglo XXI en Estados Unidos.
Una radiografía que prospera y brilla en su primera temporada particularmente debido al tono relajado de la serie, por momento minimalista y con distancia casi documental de la vida cotidiana, que lejos de intentar dejar enseñanzas y conclusiones busca mostrar las dimensiones emocionales de una era marcada por el recrudecimiento de las políticas conservadoras que estereotipan a inmigrantes, gente de color, mujeres, etc.; y por la aplicación para conseguir citas y sexo, Tinder.
Una generación muchas veces retratada como superficial y ensimismada, y beligerante solo en las redes sociales y cuando no los incomodan. Algo de eso hay, parece decir “Master of None”, pero también hay mucho más.
“Siempre quisimos que el show no fuera sermoneador, siempre quisimos ser conscientes de eso. No queríamos que se sintiera como un especial para la escuela, y creo que en ese sentido ha salido bien”, dice Ansari al respecto.
Con una nominación al Globo de Oro y una estatuilla por mejor guion en los Emmy que entrega la Academia de Televisión estadounidense, la trama de la segunda temporada de “Master of None” retoma la historia de Dev, quien, para abucheo generalizado de la platea del show, se separa de su novia Rachel, que había sido el corazón emotivo de una historia que amenazaba con perder el centro en cada episodio.
Lo cierto es que Dev (Ansari), ahora solo, decide abandonar New York para ir a Italia a “aprender a amasar pasta”, que bien podría ser su gran pasión oculta o su último capricho.
SUSCRIBITE a esta promo especial