Uno de los casos testigo de estas características ocurrió en Olivos el 1º de mayo de 2002. Por el accidente, un chico de 14 años llamado Kevin Sedano fue atropellado y abandonado por Eduardo Sukiassian. Luego de una semana de agonía el adolescente falleció.
El 14 de marzo de 2007 Sukiassian fue condenado a tres años de prisión. Pasó 74 días en el penal de Ituzaingó y desde el 28 de mayo de ese mismo año gozó del beneficio de la prisión domiciliaria, donde estuvo hasta el 30 de noviembre.
En 2016, Sukiassian intentó volver a sacar el carnet de conductor, a pesar de que la Justicia se lo impedía hasta 2019. La mamá de Kevin, Viviam Perrone (que es fundadora de Madres del Dolor) denunció el hecho. La comuna se lo rechazó.
En la Región hubo más de un caso parecido. Tal vez uno de los más recordados fue el de Pablo Larroca (27).
A principios del año pasado, iba en bicicleta por Montevideo y 52, en Berisso.
Roxana Contrera García lo atropelló con su auto y se escapó del lugar. Luego de varios días en que la policía la buscó, la mujer le echó la culpa a su hijo de 15 años, que era inimputable.
Luego se comprobó que, en efecto, era ella quien iba al volante. “Siempre vuelvo al lugar del accidente, me da paz”, dijo el papá de Pablo.
Para que la responsable quede presa se hicieron varias marchas, pero finalmente recibió arresto domiciliario. “Ni siquiera sabemos si lo cumple”, se quejó Marta, la madre de Pablo.
“A esto yo no lo llamo accidente”, apuntó Oscar, su marido, porque la acusada circulaba “a 120 o 130 kilómetros por hora, escapó, escondió el auto y culpó a su propio hijo”.
En este punto, concluyó Oscar, “es más grave lo que le hizo a su hijo que lo que le hizo al mío”.
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