A esta altura del campeonato no es conveniente dilapidar puntos ni derrochar oportunidades. Y más si se juega de local ante rivales directos en la pelea por evitar el descenso. Villa San Carlos, en su afán por alejar esos fantasmas que lo han puesto contra la pared desde comienzos de temporada, empieza a cumplir lentamente con sus objetivos.
Ayer, en el Genasio Sálice, tenía por delante una final de “seis puntos” ante Excursionistas, el más comprometido con el descenso. Y no decepcionó.
Puso lo que había que poner y terminó abrochando tres puntos que se cotizan en oro, más allá de que el equipo tuvo un rendimiento irregular.
La necesidad por sumar como sea era la consigna del Celeste, independientemente del rendimiento colectivo.
En el primer tiempo, a San Carlos le costó acomodarse en el terreno de juego, debido a que su rival le opuso una férrea resistencia.
Sin embargo, y a pesar de haber terminado con un hombre de menos, se fue al descanso dejando una mejor impresión.
PREVALECIO LA PERSONALIDAD
Pero en el complemento, el equipo de Facundo Besada impuso su juego y personalidad para sacar a flote un partido complejo.
Se dio cuenta que el único propósito era ganar a cualquier precio para respirar más aliviado.
Y así fue que recién a los 32 minutos se le abrió el arco. Wilson Gómez (su primer gol con la camiseta Celeste) la tuvo que empujar después de una buena jugada por derecha del Pájaro Miranda.
Y a los 38, la Pantera Campozano le bajó la persiana al partido al definir con categoría su tercer tanto en este campeonato .
Tras el pitazo final del árbitro Paulo Vigliano, los jugadores se unieron en un abrazo interminable en la mitad de la cancha. Se desahogaron y se sacaron de encima una pesada mochila.
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