¿Cómo puede ser que propiedades tan valiosas como “Piratas del Caribe” y “Orange is the new black” queden expuestas a los piratas informáticos? La respuesta, afirma un ex hacker que hoy es director de seguridad en diferentes compañías de California, está en el modo de producción de la industria, que terceriza algunos aspectos de la pos producción a pequeñas empresas que no tienen prácticamente medidas de seguridad informáticas y se constituyen, por ende, en las víctimas perfectas para los piratas.
Esas pequeñas productoras operan como puerta de entrada y, una vez adentro, explica Hector Monsegur, atribuir el acto a alguien es “casi imposible” para el FBI porque “tenés varios hackers, que pueden ser de cualquier parte del mundo. Y que están al tanto de las técnicas para encontrarlos, por lo cual podés tener un hacker egipcio utilizando software ruso para que parezca que el ataque proviene de Rusia”.
Y una vez adentro, piden bitcoins: la moneda virtual no lleva un nombre o número de cuenta, por lo cual resulta particularmente difícil rastrear a quién está dirigido el dinero.
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