WASHINGTON.- Tras la polémica que abrió la invitación formulada al mandatario filipino Rodrigo Duterte -acusado de violaciones a los derechos humanos- para visitar la Casa Blanca, el presidente de EE UU, Donald Trump, abrió la puerta ayer a un encuentro con el líder norcoreano Kim Jong-un, al decir que sería “un honor” reunirse con el joven gobernante bajo las circunstancias correctas, pese a que Pyongyang sugirió que seguirá probando armas nucleares.
“Si fuera apropiado que nos reuniéramos lo haría, estaría honrado de hacerlo”, afirmó Trump en una entrevista con Bloomberg News. “Lo haría bajo las circunstancias correctas”, agregó. El presidente no aclaró las condiciones requeridas para el encuentro o cuándo podría ocurrir, pero luego la Casa Blanca dijo que hay varias cosas que Norcorea debería cambiar para la reunión. “No creo que esto pase pronto”, sostuvo el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer.
Trump, quien asumió en enero, había dicho durante la campaña presidencial que le gustaría reunirse con Kim. Desde su asunción, su gobierno sostiene que Corea del Norte debe aceptar abandonar su programa nuclear.
El viernes, el secretario de Estado Rex Tillerson aseguró en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidos que su gobierno no negociaría con Corea del Norte. El vicepresidente estadounidense Mike Pence indicó ayer temprano que Trump ha dejado en claro “que la era de la paciencia estratégica terminó”.
Una portavoz del Departamento de Estado destacó en un comunicado que “EE UU sigue abierto a conversaciones creíbles sobre la desnuclearización de la península coreana; sin embargo, las condiciones deben cambiar antes de que haya espacio para que reinicien las conversaciones”. Más temprano, el Gobierno norcoreano había sugerido que continuará con las pruebas de armas atómicas al decir que reforzará su poderío nuclear “al máximo” de manera “consecutiva y sucesiva en cualquier momento” ante lo que describió como “la agresión y la histeria” de EE UU. Trump advirtió la semana pasada que es posible un “gran conflicto” con Corea del Norte por sus programas de armas nucleares y misiles balísticos, mientras que China dijo que la situación en la península coreana podría escalar o salirse de control.
El sábado, Trump llamó a su par filipino Duterte y se mostró favorable a desarrollar “una cálida relación laboral” con ese país asiático. Cabe señalar que Duterte tuvo una ríspida relación con el ex presidente Barack Obama, a quien dijo que “se vaya al infierno” por criticar su sangrienta lucha contra las drogas, que dejó más de 7.000 muertos desde junio pasado.
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