Según un estudio realizado por la Organización Panamericana de la Salud, los argentinos consumen per cápita más de 9 litros de alcohol puro por año, constituyéndose como el segundo país del ranking latinoamericano. Sin embargo, la relación entre la farándula y el alcohol no ha sido tan problemática como la que sostienen los famosos con las drogas, principal fuente de escándalos, brotes psicóticos e internaciones en los últimos años.
Los rumores de pasillo siempre señalaron a Soledad Silveyra como una mujer habituada a tomar un poquito de más, con algunos momentos que la marcaron para siempre, como cuando dejó los Martín Fierro del 2009 apoyándose en el brazo de su hijo y declarando que se sentía “como el c.…” por haber bebido de más.
En estos largos eventos donde el alcohol fluye libremente los excesos no han sido pocos: Marley, en 2014, contó tras la ceremonia que “estoy un poco borracho. La única manera de soportar ésto es tomando, dura como cuatro horas. Tomé vino, no tengo ni idea de lo que pasó. Se que subí dos veces. No sé bien ni lo que ganamos”. Y no pocos recuerdan la ceremonia de los Tato en la que Alejandro Awada subió a recibir su premio acompañado (y sostenido) por Joaquín Furriel y el Chino Darín, mientras se tambaleaba y ofrecía un trabado discurso de agradecimiento.
Pero mientras Soledad Silveyra (frecuentemente “cargada” en el jurado de “ShowMatch”) afirma que ya dejó toda sustancia y que de todos modos nunca tuvo un problema, Awada, por caso, aceptó haber tenido un período de adicción, aunque afirmando que su problema fueron las drogas.
El cóctel de alcohol y drogas llevó a internarse a Celeste Cid, y desde Nai Awada hasta su reciente romance fugaz, la platense Azul Dimola, relataron la relación de Chano Charpentier con todo tipo de sustancias tóxicas.
“Es un tipo peligroso y en cualquier momento va a ocurrir una desgracia”, finalizó Dimola, que después de una noche de terror, hizo la denuncia policial por amenazas.
SUSCRIBITE a esta promo especial