Karina K, artista multifacética encarna a “Mamá Punk” en la antiópera inspirada en la cantante alemana Nina Hagen, referente del movimiento cultural y emblema de los ‘80, en una puesta autogestionada por la actriz, quien canta, baila y dirige con su talento desbordante y puede verse los jueves en el Maipo (Esmeralda 443), a las 22.45.
A los 18 años asistió al promocionado casting de “Sugar”, aquella versión del musical de Jule Styne, Bob Merrill y Peter Stone protagonizada por Susana Giménez y quedó seleccionada como una de las integrantes de la orquesta de señoritas y desde entonces nunca paró.
Su carrera tiene la cualidad de combinar trabajos en escenarios alternativos, como la maravillosa “Antidivas”, el neo cabaret que la llevó de gira a España, con espectáculos pequeños y exquisitos como “Souvenir”, dirigido por Ricky Pashkus, junto a los imponentes musicales como “Cabaret” y “Víctor y Victoria”, la reciente “Yiya, el musical”, también con dirección de Pashkus , más un recorrido por los textos de Niní Marshal, siempre en composiciones comprometidas, sólo por citar algunas de sus creaciones.
Karina K comenzó a escuchar a Nina Hagen hace muchos años y exploró las distintas facetas de la cantante, generadora de una propuesta que trascendía su cara maquillada a rabiar, quien pensó a la Alemania comunista como, “un gran teatro”.
Para la virtuosa artista, este proyecto es un regreso a lo alternativo: “Es volver con un recorrido enriquecedor a cuestas. Sentí la necesidad de autogestionar una obra desde el vamos, hasta su horario tiene que ver con una dinámica más off que estoy agradecida de retomar, esa clima nocturno creativo que se respiraba en Cemento, Paladium o el Parakultural, espacios donde me nutrí”.
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