“Piratas del Caribe: La venganza de Salazar” enfrenta cara a cara al excesivo Jack Sparrow con el capitán encarnado por Javier Bardem, quien, según reconoce, aceptó sumarse a la quinta entrega de la saga por los “muchos atractivos” de la producción y de su personaje.
La película, que se estrena el próximo jueves en Argentina, muestra al icónico pirata interpretado por Johnny Depp perseguido por Salazar y su tropa de fantasmas, dispuestos a limpiar los mares de personajes como el suyo.
“En aquella época muchos de los capitanes de la armada española eran del sur”, explica Bardem sobre los guiños con los que construyó su papel y sobre la propia elección del nombre, con una zeta, señala, elegida expresamente porque “cuesta mucho a los extranjeros” y les atraganta al pronunciarla.
Con una caracterización que, tras películas como “No es país para viejos” o “Skyfall” vuelve a dejarle irreconocible, el actor se prestó al juego sabedor de que el aspecto y el lenguaje corporal, “que de manera inconsciente nos representa”, son importantes y “una de las muchas cosas a las que hay que prestar atención”.
El productor de la película, Jerry Bruckheimer, subraya que Bardem fue su “única opción”: “No solo es un actor brillante y oscarizado”, sino también una persona “maravillosa y creativa”, “que en las tres horas de maquillaje no se queja nunca”.
Su duelo en la pantalla con Depp, alguien con una “habilidad excelente para transformarse corporalmente en los personajes”, “supergeneroso, divertido y atento”, según Bardem, supuso igualmente para los dos directores, Joachim Ronning y Espen Sandberg, “un privilegio”.
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