La actriz paraguaya Loren Acuña se luce como protagonista de “Madraza”, una comedia negra que se estrenó esta semana con miras a convertirse en un éxito popular gracias a la alocada historia de una ama de casa que accidentalmente, de un día para el otro, se convierte en asesina a sueldo tras perder a su marido a manos de un sicario que respondía a una oscura trama de corrupción policial.
“Soy la primera actriz paraguaya que protagoniza una película fuera de Paraguay. Eso me produce mucha felicidad y estoy muy honrada, pero también es un desafío enorme porque hay todo un país movilizado emocionalmente a raíz de esto”, dijo Acuña, que recordó la “excelente” repercusión que tuvo la película en el último Festival de Mar del Plata, donde la gente le gritaba “Ey! Madraza!!” a la salida del cine.
La actriz, que había protagonizado antes “Panambí”, de Darío Valenzuela, y “Estudio para una siesta paraguaya”, de Lía Dansker, papel que le valió el premio a la mejor interpretación en el Festival Internacional de Derechos Humanos, sostuvo que la reacción positiva de la gente frente a su personaje le produce “una alegría de niña, es como si me bailara el corazón. Me siento una niña jugando en un parque de diversiones”.
Con un elenco encabezado además por Sofía Gala Castiglione, Gustavo Garzón, Osmar Núñez, Chunchuña Villafañe y Mónica Lairana, “Madraza” es una película de acción y suspenso dirigida por Hernán Aguilar que, en tono de comedia negra, cuenta la sorprendente historia de una ama de casa que se convierte en la asesina a sueldo más buscada del Conurbano bonaerense.
La madraza del título es Matilde, una mujer de clase media baja, cocinera en un comedor comunitario, que se transforma en sicaria para palear su situación económica y su vacío emocional, pero en sus correrías se cruza con un detective inteligente y romántico que investiga los asesinatos e intenta seducirla, sin saber que ella es la criminal que está buscando.
“Siempre confié en esta película, especialmente porque el guión está escrito de forma sorprendente, magnífica. Lleva una línea que tiene todos los ingredientes y todo el tiempo te mantiene en vilo. No pude parar de leerlo y creo que eso también le ocurre a la gente cuando ve la película. Hay algo que sucede que es una sorpresa constante. El factor sorpresa es fundamental”, explicó Acuña sobre este filme que “empezó de manera independiente y ahora es distribuido por Disney”.
“La trama está contada con mucho humor negro, porque creo que en chiste podés decir hasta las cosas más tremendas. Es genial que a través del arte puedas expresar acontecimientos tan oscuros”, agregó la actriz en relación a la manera tan particular en que la película pone en evidencia la corrupción policial y otras miserias que dejan en la más absoluta desprotección a muchos habitantes del Gran Buenos Aires.
Según señaló Acuña, “esta madraza es una mujer de clase media baja, como tantas otras, cuya vida cambia de un segundo a otro por un hecho sorpresivo. Ella acciona con un impulso que nos mueve a los seres humanos cuando nos ocurre algo trágico. Primero se siente muy violentada y paralizada pero luego acciona gracias a un impulso”.
“Algo tiene este personaje que seduce a los espectadores. Lo que más atrae de ella es su interior. Y eso hace que vos no te fijes si tiene un kilo de más o un kilo de menos. Ella era una mujer muy buena y cuidaba un comedor comunitario antes de convertirse en sicaria”, señaló Acuña, que tuvo que experimentar además una transformación física pronunciada, ya que tuvo que engordar 20 kilos y luego perderlos durante la filmación.
Oriunda de General Artigas, en el departamento paraguayo de Itapúa, Acuña llegó a Buenos Aires hace una década para estudiar ingeniería en sistemas, pero finalmente se convirtió en actriz gracias a la cineasta checa Janá Bokova, quien la vio casualmente durante el rodaje del filme “Diario para un cuento” y le preguntó: “¿Tu eres actriz? Si no estás estudiando teatro estás perdiendo tu tiempo. Tienes un rostro que traspasa la pantalla”.
Como le ocurre a la mujer que interpreta, a quien le cambia la vida de un instante al otro, Acuña siente que aquel día su vida “cambió 180 grados. Eso me hizo recapacitar durante mucho tiempo y ahora, después de ver ‘Madraza’, valoro mucho más el aquí y ahora. Eso está ocurriendo mucho actualmente. Te puede ocurrir algo bellísimo por acto de magia, pero también existe un cambio que viene desde adentro y que podés lograr por vos mismo, poniéndote las pilas y tomándote las cosas en serio”.
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