Ingeniero agrónomo que repartió su saber entre una larga trayectoria en el ministerio de Asuntos Agrarios de la Provincia y la docencia en la facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la UNLP, falleció, a los 87 años, Osvaldo González Pape.
Había nacido el 23 de octubre de 1929 en Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires, y creció en el seno de una familia numerosa radicada en Barda del Medio - Río Negro -. Junto a su hermano mellizo (que falleció siendo un niño) fueron los primogénitos del matrimonio formado por el inmigrante español y comerciante Donato González y la ama de casa Hermelinda Pape. Tuvo otros cuatro hermanos.
Vivió en el pequeño poblado de la Patagonia hasta los 14 años, edad en la que, a instancias de su madre, que deseaba que sus hijos se educaran de la manera más sólida posible, se trasladó a la capital federal para completar los cursos secundarios, como alumno pupilo, en la sede porteña del Colegio San José.
Cumplida la etapa de la formación media, los estudios universitarios lo trajeron a La Plata. Ingresó a la unidad académica del Bosque y se graduó de ingeniero agrónomo.
Ya casado con Velia Castiglioni, recién recibido, tuvo la oportunidad de trabajar para el Inta en General Roca. La pareja se mudó entonces a la ciudad de Cinco Saltos. Vivió en el Alto Valle rionegrino durante diez años; se especializó en el desarrollo de árboles frutales; y tuvo allí a su único hijo, Osvaldo -ingeniero en construcciones-. En 1969, a pedido de su esposa, que anhelaba volver a su ciudad natal, se reinstaló junto a su familia en La Plata.
Ya de nuevo en esta ciudad se incorporó a los equipos de trabajo de la cartera de Asuntos Agrarios, donde se desempeñó en el departamento de Sanidad Vegetal. Cumplió funciones en ese área durante 50 años; llegó a ser subjefe del sector y finalmente se jubiló con ese cargo. En ese espacio se dedicó, en particular, al estudio del uso de fertilizantes en las producciones hortícolas.
De manera paralela ejerció la docencia. Ingresó a la cátedra de Extensión de la facultad de Agronomía; fue primero profesor adjunto de la materia y ocupó luego el cargo titular.
Apegado a la profesión; ávido lector de los temas en los que se involucraba; de actualización permanente; volcó toda su pasión en los proyectos del ministerio y en las aulas, junto a sus estudiantes.
Reservado y de pocas palabras: de temple tranquilo y conciliador, disfrutaba al recibir gente en su casa, donde familia y allegados eran siempre bienvenidos.
Le gustaba también compartir con Velia y matrimonios amigos salidas al teatro y a cenar.
Tuvo tres nietos: María Belén, Lucas y Luciana.
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