Una vez más se conocieron referencias sobre el deficiente servicio que prestan los cajeros automáticos en la Región, en esta oportunidad relacionadas al número disponible de esas máquinas, considerado cada día más escaso frente a una demanda que no deja de crecer. Como se sabe, a muchos usuarios no les queda más remedio que peregrinar ante distintas sedes o esperar horas –a veces, días- para hacerse de los billetes que necesitan, sin perjuicio de las demoras en la concreción de otras operaciones habilitadas en los cajeros, que tampoco logran realizarse con facilidad.
Una nota publicada en este diario reveló que en nuestra ciudad hay 284 cajeros automáticos, que no resultan suficientes para servir a los usuarios. El resultado es que en la zona no existe cajero automático que funcione, disponga de billetes y preste un servicio ágil, sin hacer largas colas. Ya desde hace mucho tiempo la demanda de usuarios de las redes Link y Banelco parece estar muy por encima de lo que ofrece el sistema. En el microcentro de la Ciudad, donde se encuentra la mayor concentración de sedes bancarias y por ende de gabinetes de expendio de dinero, las filas para recargar las billeteras son interminables; y en las zonas de la periferia, alejadas por varios kilómetros del casco urbano platense, hay tan pocas máquinas que ir hasta las localidades más cercanas para hacerse de efectivo se ha convertido en una rutina costosa y molesta, pero inevitable para los vecinos.
Tal como se indicó, Los Hornos es uno de los ejemplos donde la relación cajeros con cantidad de habitantes no parece favorecer a los usuarios. Con alrededor de 130.000 vecinos, dispone de sólo ocho cajeros: cuatro en la sucursal del Banco Provincia de 137 entre 60 y 61 y otros cuatro en la sucursal del mismo banco a pocas cuadras de allí. La zona carece por completo del servicio de cabinas expendedoras de billetes a cargo de entidades privadas.
Problemas similares o, acaso, más graves, enfrentan vecinos de Abasto, localidad que cuenta con un solo cajero automático, o los pobladores de Tolosa, localidad que sufre un enorme déficit de cajeros. Una sola de esas máquinas mal atiende a usuarios de ese barrio, densamente poblado.
Este problema, de naturaleza estructural, se ve agravado por el hecho de que muchos cajeros dejan de funcionar durante varias horas del día, por falta de billetes o por alguna otra causa, de modo que corresponde exhortar a las autoridades responsables a resolver la situación planteada, que constituye un injusto trastorno para miles de personas que necesitan hacerse de dinero o cumplimentar otras operaciones bancarias.
La progresiva bancarización surgió como un método para simplificar y no para complicar la actividad económica. En ese contexto, el sistema de cajeros fue previsto e impulsado por leyes del Estado como una alternativa para darle mayor agilidad al sistema bancario, no para crear nuevos e irritantes trastornos y perjuicios a los clientes. No se trata, tampoco, de una opción que haya hecho el usuario sino de una imposición. Con más razón entonces el servicio debería tener un estándar de eficacia garantizado, muy superior al que viene exhibiendo desde hace muchos años.
SUSCRIBITE a esta promo especial