La hipótesis de que la persona que casi mata al fiscal Fernando Cartasegna haya saltado por una ventana hacia un patio interno de las fiscalías, desde donde ganó a la calle, no le termina de cerrar a los investigadores, que repararon en un gran detalle: “La única ventana del despacho del fiscal que no se encontraba cerrada con traba, estaba llena de excremento de paloma. Y ahí no se vieron pisadas, ni se encontraron huellas o rastros, lo que haría casi imposible que haya sido utilizada como lugar de fuga”.
Ahora, a partir de esa evidencia, se sospecha firmemente que el atacante pudo escabullirse por algún vericueto del edificio judicial, donde, a cargo de la vigilancia, había apostada una guardia de penitenciarios retirados.
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