Martín Báez, primogénito del detenido empresario kirchnerista Lázaro Báez, no negó ayer ante la Justicia ser uno de los beneficiarios de algunas cuentas bancarias en Suiza supuestamente vinculadas a la familia, pero deslindó cualquier responsabilidad en quien sea “el titular” de las mismas, al cual no identificó.
“El carácter de beneficiario no implica el conocimiento de las operaciones registradas en la entidad bancaria al ser una decisión unilateral del titular de la cuenta, aspectos que (...)lo colocarían en una situación de absoluta ajenidad respecto de las operaciones que puedan registrarse”, sostuvo en el escrito de descargo. Y añadió, sin dar nombres ni apellidos, que “sólo el titular de la cuenta es quien gozaría de plenos y totales poderes sobre la misma, pudiendo abrir la cuenta, ordenar pagos, realizar extracciones, depósitos, dar órdenes de gestión al banco para la compra de todo tipo de productos financieros, cerrar y transferir saldos, entre otras cuestiones”.
LA RUTA DEL DINERO K
El hijo mayor del fundador de Austral Construcciones SA amplió ayer su declaración indagatoria, asistido por su abogado Daniel Rubinovich, ante el juez federal Sebastián Casanello -que ayer fue ratificado por Casación al frente de la investigación, en la causa por lavado de activos conocida como la ruta del dinero K, que lo tiene como uno de los procesados junto, entre otros, a su padre, al contador Daniel Pérez Gadín y al abogado Jorge Chueco, todos detenidos en Ezeiza.
De la empresa Austral Construcciones SA aseguró que su “intervención como accionista es del 5%” y sostuvo que la percepción en esa firma de 33 millones de dólares de Suiza “resulta manifiestamente extraño” a su persona, por cuanto “formar parte de las sociedades (...) no implicaba ningún manejo real de la actividad empresarial”.
“La estructuración y distribución en la titular de las acciones de las sociedades era una decisión privativa de nuestro padre a la que todos sus hijos nos sumábamos como la mejor forma de colaborar con sus proyectos”, añadió, según fuentes judiciales.
A diferencia de sus hermanos Luciana, Melina y Leandro, que invitaron a Casanello a interrogar a su padre, Martín Báez lo defendió al señalar que las adjudicaciones de obras públicas durante el kirchnerismo “fueron mediante un proceso público de licitación”, los “trabajos realizados fueron calificados como adecuados” y las obras “estaban terminadas”.
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