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Lucha y progreso: mujeres todoterreno

Luciana, el día que obtuvo el Doctorado en Comunicación, junto a sus hijos y familia
Luciana, el día que obtuvo el Doctorado en Comunicación, junto a sus hijos y familia
Alejandra junto a sus hijos Francesca y Lucio
Alejandra junto a sus hijos Francesca y Lucio
.Stella López es psicoanalista y docente universitaria. Coordinó el área de Salud Mental del Hospital de Niños Sor María Ludovica
.Stella López es psicoanalista y docente universitaria. Coordinó el área de Salud Mental del Hospital de Niños Sor María Ludovica

Por MATIAS JULIAN ANGELINI

Los tiempos cambiaron. Parece abandonarse la visión de la mujer sólo en su dimensión de madre. Pero las realidades aún son dispares. ¿Por qué?

A diferencia del pasado y en un claro avance como sociedad, cada vez son más las mujeres que dejan atrás los mandatos tradicionales y se suman al mercado laboral. Entre trabajo, hijos y vida personal, el orden lo es todo. Pero a veces no es suficiente.

Corridas del colegio al trabajo, regresos de licencias, injusticias laborales. La mujer que es madre y trabaja convive con un montón de cuestiones cada vez más debatidas. Y aunque el contexto sea el mismo, las realidades son diversas. Veamos

“LO Se, ESTOY TODO TERRENO”

Encontrar un hueco en un día de Luciana (36) es una misión casi inalcanzable. Reparte el tiempo entre la docencia universitaria, la militancia, el deporte y su familia. Luego de una larga búsqueda logró quedar embarazada. Pero todo deseo pareció multiplicarse y cobró dimensión cuando se enteró que no solo estaba embarazada, sino que era de mellizos. Hoy Moro y Milo tienen ocho meses, ¡y una tesis escrita!

“Empecé mi tesis doctoral en Comunicación durante la recta final de mi embarazo y la terminé durante los primeros meses de los chicos. Tuve que acelerarla porque sino se me vencía la beca. Fueron días intensos. Un parto de mellizos no es fácil. Estuve casi 15 días en cama sin poderme mover mucho. Y el esfuerzo físico que implica hacer todo por dos. Nos costó encontrarlos, por lo que los celebró cada día. Soy una mamá extremadamente babosa” sostiene Luciana entre risas.

Aunque el desafío de repartir tiempos para todo parezca tener cierto éxito, siempre algo queda relegado. Salidas, deporte, descanso o incluso a veces lo laboral. “Siento que llego a mi casa y tengo que estar el ciento por ciento con ellos. Y es fuerte, porque aunque una lo debata, hay culpa. Siempre que estoy sacando tiempo que es de ellos. Es una decisión. También, a veces decir que no en lo laboral tiene sus costos y hay que pagarlos. Yo celebro lo contra cultural y siento que el contexto muestra un progreso en estas cuestiones, pero hay elementos de la cultura que se sienten aunque una no las quiera. Son cosas que reflexiono mucho.”

Cierto orden primitivo y machista parece ver a la mujer en primer lugar en su condición de madre y de ama de casa. Toda realización por fuera de esto pasa a ser secundaria. Si bien esta tradición ha sido puesta en debate y cuestionada, sigue teniendo fuertes marcas en la cultura cotidiana

Para el sostén de Luciana es vital Juan, su pareja. Juntos democratizan las tareas y se ayudan para potenciarse. La mayor soltura horaria de Juan permite una atención a los bebes mucho más rica, algo que Luciana describe como ‘una ventaja’. Y este orden permite abrir el abanico a otras actividades del plano más del descanso y el disfrute. “Si el día está lindo, agarro el carrito, llamo a alguna amiga y me voy a una plaza a tomar unos mates. O salgo a caminar. Pero algo siempre trato de hacer. Lo sé, estoy todo terreno.” Luego de ocho meses de aceitar la máquina, Luciana se analiza: “soy la misma en todas las dimensiones. Soy madre, doy clases y cambio pañales.”

¿LA CULPA ES TUYA O MIA?

Cierto orden primitivo y machista parece ver a la mujer en primer lugar en un condición de madre y de ama de casa. Toda realización por fuera de esto pasa a ser secundaria. Si bien esta tradición ha sido puesta en debate y cuestionada, sigue teniendo fuertes marcas en la cultura cotidiana. Desde la escuela primaria, donde varones y mujeres forman por sus lados, hasta una publicidad de productos de limpieza protagonizada por una madre singularmente feliz por encontrar el producto adecuado para la cocina.

Stella López es médica psiquiatra, psicoanalista, docente y ex Jefa del Servicio de Salud Mental en Hospital de Niños Sor María Ludovica. Ante este concepto de ‘culpa’, Stella reflexiona: “La salida por la maternidad no es la única posible ya que hay mujeres que optan en su vida por otras elecciones como la del trabajo, de pareja sin hijos, por dar algunos ejemplos. Incluso la función maternal va mucho más allá del ser madres biológicamente. La culpa surge entonces cuando alguien sufre ante una orden que no puede cumplir, no por mala o por falta de voluntad; sino que se trata de un sentimiento inconsciente ante un deber que le indica ‘¡un esfuerzo más! ¡un esfuerzo más!’ y que le asegura una insatisfacción, que la conduce a moverse entre la angustia y la culpabilidad.”

Luego de años de avance invisible, la discusión sobre el género y los roles se ha consolidado en la agenda. Desde su clínica con mujeres, López observa que la ‘liberación de mujeres’ ha traído cosas muy buenas a nivel conquista de derechos, pero no ha reducido la “angustia”.

“Si bien estamos en un momento en que las mujeres tienen acceso directo a lugares laborales de poder, se sienten tironeadas, en falta, sobrecargadas. Las mujeres se presentan en conflicto entre las exigencias del niño, del trabajo y aunque sean exitosas en un plano como ‘mujer multifuncional’ –madre, ama de casa, trabajadora, buena hija, excelente amiga, esposa, amante–, no están liberadas la autoevaluación, la crítica y el reproche, que en ocasiones las lleva a la devastación. Tradicionalmente, el lugar de las mujeres estaba reservado a la maternidad y a la cocina de la casa, esto hoy en día se ha visto sacudido”, profundiza López en una clara reflexión sobre la actualidad.

ENTRE DESALIENTOS E INDIFERENCIAS

La avanzada de derechos y discusiones con respecto al género parece tener un cierto éxito. Pero en materia de trabajo y oportunidades, los números no indican lo mismo. El Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (CEDLAS) de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNLP lanzó en 2015 un estudio sobre la participación de las mujeres en el trabajo. El libro se titula “Brechas que se achican: Aumento y desaceleración de la participación laboral femenina en América Latina”.

El mismo muestra que si bien hay crecimiento, este cada vez avanza con menor aceleración. En 1992, el 54% de las mujeres entre 25 y 54 años formaba parte de la fuerza laboral del país. Este porcentaje creció sostenidamente y alcanzó el 67% en 2002. Pero una década más tarde el crecimiento comenzó a desacelerarse mostrando solo un 68%, donde la cifra se estancó y finalmente cayó nuevamente al 67% en 2015.

También, la pertenencia a sectores más vulnerables de bajo nivel educativo, estar casada o ser madre son factores que favorecen el retiro del mercado laboral. Las consecuencias de esto no son solo auspician los roles de género llamados ‘tradicionales’, sino que también quita horizontes de desarrollo y de futuros trabajos posibles.

PENSAR TAMBIEN EN LOS CHICOS

El cotidiano de Alejandra (36) puede ser un tanto atípico. Madre de Lucio y Francesca, de ocho meses y 5 años respectivamente, y empleada en una aseguradora, vive la semana con orden y mucha ayuda. Su pareja, Franco, viaja mucho por trabajo y varios días de la semana esta fuera de la ciudad. Y en esa realidad intermitente, la organización se vuelve crucial.

“Me levanto todas las mañanas a las seis para preparar todo, lo mío y lo de los chicos. Me tengo que cambiar, maquillarme, desayunar, despertar a Francesca, cambiarla y que desayune. El más chiquito queda con una niñera. La nena entra a las ocho al jardín y quince minutos después entro al trabajo. Tengo la ventaja de que el jardín me queda a cinco cuadras. Eso facilita todo, además tengo la tranquilidad de que confío en la institución y sé que si me surge algo puede quedarse un rato más ahí. Ella sale al mediodía, por lo que si Franco no está para buscarla, siempre hay alguien que me da una mano, ya sea alguna abuela o la madrina” cuenta Alejandra.

Es parte de la misma empresa hace 11 años, por lo que transitó sus dos embarazos yendo a trabajar hasta el último día. El embarazo de su primer hija fue saludable, pero el regreso al trabajo fue más difícil para ella que para la bebe. “Tuve un mes de adaptación en la guardería, pero fue más una adaptación mía que de Francesca. Ella ni se enteró. Lo volvería a hacer porque cada vez que iba a buscarla después de ocho horas, la veía bárbara, feliz.”

Aunque los porcentajes no sean tan auspiciosos, Argentina ocupa un puesto importante en el porcentaje de Representación de Mujeres en el Parlamento. Con un 38,5%, el país se ubica en el puesto 12 a nivel mundial, por encima de países como Canadá, Australia o Estados Unidos

Alejandra es feliz en su trabajo, aunque asegura que le gustaría estar más tiempo para sus hijos. “Es muy difícil explicar la maternidad. Y me parece que hay que pensar también que es lo que le hace bien a los chicos también, en sus derechos. Siento que tres meses de licencia a un bebé no le alcanzan. No sé como hace capaz una empleada de comercio” afirma reflexiva. “Sé que tal vez es inviable hoy por hoy, pero el bebe necesita de su madre, y debería buscarse un horizonte más desarrollista en esa materia.”

La distancia cuando Franco esta de viaje es difícil, pero en familia hacen que funcione. “Obvio que no es fácil. Cuando se va lo extrañamos mucho. Él es un gran padre y siempre que llega se brinda por completo a los chicos y esta atento a todo. Aunque parezca obviedad, que los padres también estén presentes en la crianza de los hijos es fundamental” cuenta Alejandra entre risas mientras, a una habitación de distancia, Francesca ‘obliga’ a su padre a bailar algo de reaggeton del momento, mientras sostiene al bebe en brazos. “¡Es lo más!”, sentencia Alejandra.

¿QUIEN TIENE EL PODER EN LA ARGENTINA?

Las mujeres han ido ganando a lo largo de los años cada vez más espacios de poder. Sin embargo, el mayor número de presencia en puestos legislativos o ejecutivos no garantiza un compromiso por la equidad entre hombres y mujeres. Sobre esto, el Equipo Latinoamerica de Justicia y Género (ELA) relevó casi 14 mil puestos de trabajo de máxima autoridad en todos los niveles y desarrollo un interesante informe: “Sexo y poder. ¿Quién manda en la Argentina?”

Para el análisis de esto implementaron un Indice de Participación de Mujeres (IPM) del 1 al 10, donde en 5 es dónde más se acerca a una sociedad justa y equilibrada entre hombres y mujeres. Argentina muestra un IPM muy crítico: en 10 puestos de trabajo de máxima autoridad, solo dos son ocupados por mujeres.

En el área política (Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial), de 4258 puestos relevados, 798 son ocupados por mujeres, mostrando un 18,7% de participación femenina. Pero el porcentaje decae fuertemente en el área sindical y empresarial, donde se observan solo 8,1% (31 de 379) y 4,1% (57 de 1134) respectivamente. El Indice de Participación de Mujeres total en todas las áreas de un 15,2%.

Aunque los porcentajes no sean tan auspiciosos, Argentina ocupa un puesto importante en el porcentaje de Representación de Mujeres en el Parlamento. Con un 38,5%, el país se ubica en el puesto 12 a nivel mundial, por encima de países como Canadá, Australia o Estados Unidos.

La lucha por una mayor igualdad entre las mujeres y los hombres muestra indicios positivos. El debate es de permanente agenda y aunque a veces se vea disminuido, nunca es invisibilizado. El trabajo es uno de las áreas de discusión, y si bien muestra un progreso, la lucha continúa.

Podés dejarnos tus comentarios y sugerir historias curiosas a: historiasplatenses@gmail.com

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